La maleta hecha, los pasaportes y visado al día, las expectativas a flor de piel, tu hijo de trece años molesto encerrado en su habitación sin dirigirte la palabra. Esto no es una escena de una tragicomedia, al contrario, es un cuadro normal en la vida de cualquier familia que haya tomado la decisión de mudarse al extranjero con sus hijos atravesando la pubertad o la adolescencia. Y es que si dar ese salto migratorio solo cuesta, imagínense como pesa cuando en nuestro afán de cambio y mejora nos llevamos a los hijos en el proceso. ¿Qué hacer? ¿Cómo afrontar esta situación que eleva los niveles de estrés en padres e hijos por igual? La respuesta quizás no sea tan sencilla, pero sí posible.

Pero antes de adentrarnos en las pautas a seguir para superar ese campo minado de las emociones de un adolescente, debemos primero familiarizarnos con lo que ocurre en los jóvenes durante ese proceso de dejar de ser niños para convertirse en adultos independientes.

Hablamos pues, de una serie de fases de transición que van desde cambios en el aspecto emocional, pasando por alteraciones en su cuerpo, hasta una reorganización cognitiva de conexiones cerebrales que determinarán gran parte del comportamiento de nuestro adolescente en la edad adulta.

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Con respecto al aspecto físico los jóvenes comienzan a experimentar una serie de cambios que no saben como manejar y que con el tiempo y orientación adecuados lograrán canalizar de forma positiva. Sin embargo, durante esta etapa es normal que se generen inseguridades y baja autoestima.

En cuanto al aspecto emocional, los adolescentes se distancian de sus padres para encontrarse a sí mismos en el grupo de iguales, es decir, compañeros de estudio y amigos.

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Si hablamos del lado cognitivo, recordemos que algunos de los vínculos cerebrales serán desechados o desactivados durante esta transición de niñez a adultez y que se crearán y afianzarán conexiones que moldearán el carácter de nuestro hijo cuando sea un adulto.

Con toda esta información nos será más fácil seguir pautas que faciliten el proceso migratorio con adolescentes, buscando siempre crear un puente sólido entre padres e hijos capaz de sobrellevar los cambios drásticos sufridos al mudarnos del país de origen.

Por favor recuerden que estos pasos son una guía sumamente general que jamás suplirá la ayuda profesional que debemos buscar en el caso de existir conductas severas que amenacen con lastimar física o emocionalmente a un niño en pubertad o adolescente.

Estos pasos son una guía sumamente general que jamás suplirá la ayuda profesional que debemos buscar en el caso de existir conductas severas que amenacen con lastimar física o emocionalmente a un niño en pubertad o adolescente.

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Comunica la decisión de inmediato

Nuestros adolescentes quieren ser tratados como adultos y merecen conocer todo aquello que implique cambios en su entorno. Seamos claros y precisos sin ocultar nada. Los chicos a esta edad tienen un desarrollo cognitivo muy similar al de un adulto, por lo que será más fácil explicarles la situación que si lo hiciéramos con un pequeñín de 5 años.

Permite cierto control sobre lo que va a pasar

Quizás tu hijo no esté preparado para afrontar la vida solo, pero él apreciará que lo tomes en cuenta para decisiones que tienen que ver con su vida. Darle cierto poder de elegir actividades, su habitación, decoración, cosas favoritas para llevar en el viaje, lo harán sentirse parte del proceso y facilitará la relación con los padres en ese momento.

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• Ofrece alternativas de contacto con sus amigos y familiares

Es importante para los jóvenes sentir que no han perdido del todo a sus iguales. Los chicos mantendrán el contacto por medio de vídeo llamadas, email y otros medios similares, sin embargo, sus amigos no están totalmente presentes, lo que produce una sensación de tristeza en momentos de tanto cambio. Como padres debemos ofrecer, dentro de lo posible, oportunidades para que vean a sus amigos, o bien, para que mantengan una línea abierta de comunicación.

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• Aprovecha de venderles lo bueno

Informar al adolescente de las oportunidades que encontrará en el país huésped es una forma efectiva de despertar el interés de tu hijo. Bien sabemos que a los jóvenes les encanta lo novedoso, por lo que tener actividades en el lugar destino que no se tienen en el país de origen podría ser el atractivo necesario para que tu hija se entusiasme con la mudanza. Sé específico, da detalles e incluso incluye páginas web con información relevante que ellos mismo puedan visitar.

• Hazlo responsable de tareas relacionadas con el proceso migratorio

Aunque no lo parezca, a los púberes y adolescentes les gusta ayudar. Asigna algunos quehaceres en los cuales tu hijo pueda gestionar decisiones. Tareas como empacar, investigar en línea sobre actividades extra curriculares y alimentar a hermanos pequeños mientras papá y mamá están ocupados puede crear cierto sentido de adultez que será bien recibido por tu chico.

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Te invito a ver este proceso como una oportunidad para construir lazos importantes con tu muchacho. Es una etapa transitoria y como tal debe ser llevada sin imposiciones, con mucha inteligencia y respeto de los procesos naturales de los niños en pubertad y adolescentes. Recuerda que queremos crear un puente que será necesario para mantener la salud emocional de nuestros jóvenes.

Flor Bretón de García  es Coach de Emigración. Puedes seguirla en su cuenta en la red social Instagram
@littlenomadas

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