Por Stefany Colina 

El acné es una enfermedad que afecta a las glándulas sebáceas (poros) y, que se produce por una alteración en su funcionamiento. Los poros se conectan a las glándulas a través de los folículos, cuando se tapa un folículo se crea un grano o espinilla. Las zonas que se ven más afectadas son la cara, cuello, tórax y la parte superior de la espalda, sin embargo, también el acné puede afectar psicológicamente a una persona.

Normalmente los adolescentes e individuos jóvenes, son lo más afectados por esta enfermedad, aunque en ocasiones, puede presentarse en niños y adultos.

Algunas causas por las cuales se puede producir la inflamación de los folículos son factores hormonales, el uso de cosméticos grasosos, la aplicación de cremas de cortisona y determinados medicamentos, como píldoras anticonceptivas o por agentes hereditarios.

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Los seres humanos de todas las razas y edades se pueden ver afectados por el acné. Aunque se calcula que un 80 % de la población mundial entre los 11 y 30 años de edad, son afectados por la enfermedad. Sin embargo, algunas personas entre los 40 y 50 años pueden padecerlo.

El acné además de ocasionar molestias físicas, puede afectar negativamente la conducta y todo el entorno de la persona que lo padece.

 

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Para algunas personas sufrir de acné puede llegar a ser motivo de sentir vergüenza y afectar la convivencia familiar. Es el caso de la familia González, pues el hijo menor de la familia, Eduardo, de 16 años, comenzó a cambiar su personalidad.

La familia lo atribuyó a que era producto de la adolescencia. Eduardo dejó de comunicarse con sus primos y dejó de ser el joven feliz que solía ser.

Su madre, se dio cuenta que no era producto de sus hormonas, se percató que siempre tenía excusas para faltar al colegio o que le dolía el estómago justo cuando había una reunión familiar. Al indagar notó que su hijo se avergonzaba del acné severo que estaba padeciendo en su espalda.

Intentaron buscar una solución, probaron con varios remedios caseros y recetas recomendadas por familiares y amigos, pero nada funcionó y el acné de Eduardo era persistente y se agravaba, así como su mala actitud.

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El Skateboarding le ayudó a relacionarse más en la sociedad y tener amigos. Foto cortesía de Dalney León.

El acné debe tratarse a tiempo

Cuando Dalney León tenía once años de edad, su madre, Zoralla Villán, lo llevó a un dermatólogo cuando apenas comenzó a brotarle el acné en hombros y rostro, antes de que se agravara. Con varias cremas y productos dermatológicos, León se curó del acné prácticamente cuando cumplió la mayoría de edad.

En este caso, la familia de Dalney jugó un papel fundamental para tratarse y curarse del padecimiento en su piel; lo ayudaron con consejos de higiene personal y el cuidado adecuado de su cuerpo, ya que para él su apariencia es la carta de presentación de toda persona.

Aunque no le guste hablar mucho del tema del acné, León dijo que no fue un problema desenvolverse socialmente, se considera un chico muy sociable con las personas en lo profesional y personal. El Skateboarding le ayudó a relacionarse más en la sociedad y tener amigos; dice que el deporte mantiene su mente despejada y el cuerpo en pleno movimiento.

El padecer acné y el tratamiento que tuvo que aplicarse de manera constante le ayudó a ser más responsable con su higiene y cuidado personal.

Además, considera que el apoyo familiar en la etapa de su adolescencia fue crucial para mantener una actitud positiva y así poder desarrollarse con normalidad en la sociedad.

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Busca a un experto

Los dermaólogos son los encargados de diagnosticar y ayudar a la persona afectada con acné, aunque existen muchas tratamientos o medicamentos caseros lo conveniente es ir con un especialista, ya que estos evalúan la afección para determinar el tipo y recetar el tratamiento correspondiente.

Los especialistas también recalcan la importancia de las consecuencias de la enfermedad sobre la mente del individuo que la padece; por ello tanto el afectado como los que conviven con este “no solo deben enfocarse en los problemas que presenta el adolescente, sino además se deben encontrar las fortalezas a desarrollarse como persona”, comentó para A Tu Salud la consejera familiar Sistémica y Clínica, Patricia Farfán.

Esto nos invita a hacernos responsables de nuestro cuerpo, además de hacernos conscientes de la relación directa entre nuestro cuerpo y nuestros hábitos de alimentación, higiene y ejercicio.

También nos invita a hacer una mirada más profunda del otro, por encima de su imagen personal en cierto momento.

Y nos muestra una relación directa entre la química de nuestro organismo con nuestras emociones, lo que a su vez se traduce en el camino para hacernos responsables de estas emociones y en la medida que maduramos, modificar la relación estímulo-respuesta, quitando o dando poder a las fuentes de nuestras emociones.

Farfán comentó la importante de que los jóvenes practiquen un deporte o actividades que generen placer y pasión. Recomienda que los padres se involucren desde la niñez en actividades que vinculen al niño donde se sienta identificado y feliz.

Contactos con la psicóloga Patricia Farfán. Consejera Familiar Sistémica y Clínica/ Consteladora. Correo: consejeriafamiliarclinica@gmail.com
0416 801 9114 (deja mensaje de texto y te devuelvo la llamada)
0212 573 5114 (de lunes a viernes de 9 a 12 y de 2 a 5pm)

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