La importancia del control prenatal está comprobada y las pautas de las diferentes organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud así lo certifican. Recientemente recibí en la consulta una paciente embarazada con 36 semanas, y al interrogarla aseguraba que su médico tratante no le había solicitado ningún examen de laboratorio durante el embarazo. Yo no dejaba de asombrarme y no sabía quien era más culpable, si la paciente por seguir en control con ese médico o el médico por realizar un acto médico negligente.

¿Cuándo debe iniciarse el control prenatal?

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Comenzamos por el principio. Antes de iniciar la búsqueda de embarazo es importante la consulta preconcepcional para identificar factores de riesgo como pérdidas gestacionales anteriores, diabetes mellitus materna, hipertiroidismo o hipotiroidismo, antecedentes de enfermedades cromosómicas o cromosopatías como trisomía 13,18 o 21, infecciones maternas recientes como toxoplasmosis, rubéola, Zika, e identificar la ingesta de medicamentos contraindicados como los retinoides utilizados en el acné, algunos tipos de antihipertensivos, antibioticos y anticoagulantes como la warfarina, entre otros.

Una vez que se diagnostica el embarazo, generalmente una semana después de la fecha que se esperaba la menstruación, mediante una prueba de embarazo, acudimos al médico y este realiza la primera ecosonografía.

Recordemos que los médicos calculamos la edad gestacional tomando en cuenta el primer día de la última menstruación. En esa primera cita, entre las 5 y 6 semanas, solo se observa en el ecosonograma el saco gestacional, es decir la bolsa donde va a crecer el bebé pero aún no se observa aún el embrión.

Posteriormente en una segunda consulta entre las 7 y 9 semanas se identifica en el ultrasonido el embrión con latido cardíaco y movimientos fetales. Mide alrededor de 1,5 cm por lo cual se le compara a un grano de caraota. En esta consulta ya se identifica si se trata de un embarazo simple o gemelar y se solicitan exámenes de laboratorio como el despistaje TORCH ( toxoplasmosis, rubéola, sífilis, hepatitis, HIV, citomegalovirus, hérpes), perfil tiroideo, y el primer urocultivo; también se solicitan exámenes adicionales según la patología de cada paciente, como los anticuerpos anticardiolipinas y anticoagulante lupico en el caso de la pérdida gestacional recurrente, entre otros.

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¿Cada cuánto tiempo se realizan los siguientes controles prenatales?

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Si se trata de un embarazo con un riesgo normal el control se realiza cada 4 semanas hasta las 34 semanas, y en cada control se evalúa la tensión arterial, la presencia de edema o hinchazón, altura uterina, se revisan los exámenes solicitados, y generalmente en nuestro país se realiza en cada visita un ecosonograma para evaluar el crecimiento fetal.

El control prenatal básico incluye un ecosonograma en cada trimestre y si es un embarazo normal de bajo riesgo esto podría ser suficiente, incluso esta práctica se realiza en países desarrollados como Estados Unidos, donde la relación costo- beneficio es primordial, y los estudios de ultrasonido son muy costosos.

En embarazos de alto riesgo como madres diabéticas, cardiópatas, antecedente de pérdidas fetales, antecedentes de trombosis materna, amenaza de parto prematuro, por citar algunos ejemplos, la frecuencia de los controles prenatales es variable.

Después de los 34 semanas las pautas indican una frecuencia semanal en la visita al médico hasta el término del embarazo.

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¿Qué estudios ecosonográficos especiales se solicitan en el embarazo?

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Entre las 11-13 semanas más 6 días, generalmente se ofrece a todas las embarazadas el despistaje genético, que consiste en la evaluación ecosonográfica de los marcadores de cromosopatías como la traslucencia nucal, el hueso nasal, el ductus venoso, la regurgitación tricúspidea, además de evaluar el riesgo de preeclampsia mediante el estudio Doppler de las arterias uterinas; este estudio se combina con la medición en sangre de los valores de PAP-A y BHCG y el análisis de todos estos datos denominado prueba combinada puede diagnosticar hasta un 95 % de los casos de cromosopatías.

Entre las 18 y 22 semanas es el momento óptimo para la evaluación anatómica del feto mediante el ecosonograma morfológico, con énfasis en la evaluación del corazón fetal, debido al alto índice de cardiopatía fetales.

La evaluación 4D idealmente se realiza entre las 28 y 32 semanas, y aunque los padres tienen una alta expectativa en este estudio por ver la cara de su bebé, debe incluirse un estudio anatómico completo, especialmente si no se realizó el estudio morfológico a las 18-22 semanas.

¿Qué otro tipo de estudios especiales se pueden solicitar en el control prenatal?

En los casos de pacientes mayores de 35 años, donde el riesgo de cromosopatías es alrededor de 1 en cada 350 embarazos, generalmente se solicita la amniocentesis genética, estudio en el cual se realiza la punción del vientre materno para obtener líquido amniótico y realizar el estudio de los cromosomas fetales.

El despistaje de diabetes gestacional se debe realizar en todas las embarazadas entre las 24 y 28 semanas con la sobrecarga de glucosa y posterior medición de la glicemia.

En los controles prenatales se solicitará un urocultivo cada trimestre por el riesgo de bacteriuria asintomática en la embarazada y la importancia de esta entidad como factor de riesgo en el parto prematuro.

A las 34 semanas se obtiene el cultivo vaginal para descartar la presencia de Estreptococo, responsable de sepsis neonatal.

La evaluación del grupo sanguíneo y RH determinará la indicación de inmunización en los casos de RH negativo.

Como vemos, el control prenatal debe iniciarse incluso antes del embarazo. No se controla embarazo solo con ecosonografía, y la evaluación oportuna de los parámetros de laboratorio con una buena historia clínica son vitales en la identificación de factores de riesgo para así establecer conductas que busquen optimizar la salud materna y así obtener un bebé sano.

Por. Dra. Peggi Piñango

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