El varicocele es la dilatación varicosa de las venas del cordón espermático en la zona del escroto. Se presenta, aproximadamente, en el 11 % de la población general, en el 25 % de los varones con espermograma alterado, entre el 35 % y el 40 % de los varones con infertilidad primaria, y entre el 70% y el 80 % de los hombres con infertilidad secundaria.

Es mucho más frecuente en el lado izquierdo (90 %). La incidencia en el adolescente es del 15 % y es extremadamente raro en la etapa prepuberal.

El varicocele se suele acompañar de un testículo disminuido de tamaño y consistencia. Con el tiempo, causa un daño progresivo en el testículo, tanto el afectado como el contralateral, aunque no lo padezca directamente.

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La incidencia de molestias y dolor asociado al varicocele están entre el 2 y el 10 %.

La reparación quirúrgica del varicocele detiene el deterioro en la función del testículo afectado y en más del 70 % de los casos mejora la fertilidad, mejora los parámetros espermáticos, disminuye la fragmentación del ADN espermático e incrementa el porcentaje de embarazos

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El varicocele causa efectos nocivos en los testículos, disminución del crecimiento y del desarrollo testicular.

Los testículos con varicocele son más pequeños que los contralaterales, esto es mucho más evidente en los adolescentes, dado el rápido crecimiento en volumen de los testículos que se produce en esta etapa vital. Los varones con testículos reducidos de tamaño presentan un espermograma disminuido en número de espermatozoides.

La disminución de volumen de los hombres con varicocele se relaciona directamente con el grado de afectación; así, en el varicocele de grado I es del 43 %, en el de grado II del 53 % y en el de grado III del 73 %  El varicocele subclínico no se relaciona con cambios volumétricos del testículo. La hipotrofia presente en el testículo con varicocele es reversible mediante la varicocelectomía. La recuperación se produce en el 80 % de los pacientes operados de varicocele de grado II y III de forma significativa, tanto en adolescentes como en adultos.

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El varicocele se relaciona con la disminución del número de espermatozoides en el espermograma (oligozoospermia), con la movilidad y la morfología deficiente (astenoteratozoospermia) y puede llegar incluso a la ausencia de espermatozoides (azoospermia). El daño producido por el varicocele en el espermiograma es progresivo en el tiempo. También puede afectar a las células de Leydig y a los niveles de testosterona y de hormona foliculoestimulante (FSH).

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Una de las consecuencias del varicocele es el aumento de sustancias oxidantes en el semen. Las sustancias reactivas de oxígeno (ROS o reactive oxygen species) se producen de forma controlada en las células aeróbicas. Estas sustancias son contrarrestadas por los antioxidantes. Una producción incontrolada de los leucocitos seminales produce un estrés oxidativo que altera la vitalidad y movilidad de los espermatozoides y que aumenta los defectos en la pieza intermedia del espermatozoide empeorando la capacitación espermática y la reacción acrosómica.

Además, las ROS causan alteraciones en el ADN celular. Los niveles de ROS son más elevados en el semen de los varones infértiles que en los fértiles y también más altos en el semen de los varones con varicocele. El óxido nítrico (NO) es uno de los marcadores del estrés oxidativo. Se ha observado que la corrección del varicocele incrementa el número de espermatozoides y disminuye significativamente los niveles de NO. El aumento en la producción de NO está asociado con el empeoramiento del varicocele al incrementarse el tamaño venoso

Las venas espermáticas al subir hacia el canal inguinal forman una red conocida como el plexo pampiniforme (Venas donde se desarrolla el varicocele) el cual abraza y rodea las arterias espermáticas. Se produce un mecanismo de intercambio de calor a contracorriente para enfriar la sangre arterial que entra en el testículo. Este mecanismo se suprime al existir varicocele, lo que aumenta la temperatura escrotal.

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La actividad enzimática que controla la síntesis de ADN y la función espermática es óptima alrededor de los 33 °C y se inhibe a mayores temperaturas. Además, una temperatura anormalmente alta en el intersticio testicular aumenta la actividad metabólica, lo que disminuye el glucógeno intracelular con el consiguiente daño testicular.

Múltiples estudios han demostrado la elevación de temperatura intraescrotal asociada al varicocele hasta los 34,37 + 0,87. Dicha elevación térmica es bilateral, independientemente de que el varicocele sea unilateral y vuelve a la normalidad tras la varicocelectomía 33,07 + I °C.

Si sospechas que tienes varicocele, acude a tu urólogo para una pronta evaluación clínica y tratamiento correctivo respectivo, no esperes que el daño progrese, prevenir es curarse en salud.

Dr. Fernando J Serrano