Si deseamos gozar de calidad de vida, sin duda, uno de los pilares fundamentales es la realización de ejercicio físico regular, pues optimiza nuestra condición física, nos ayuda en el control de peso y es una herramienta preventiva ante cualquier cantidad de enfermedades.

Ahora bien, como todo en exceso, el ejercitarnos de más, es decir, el “sobre-entrenarnos”, puede ser contraproducente, originado lesiones físicas y perjuicios en el funcionamiento del organismo.

Si ustedes entrenan más de la cuenta o de forma muy intensa, pueden desencadenar, para comenzar, trastornos metabólicos y hormonales. Por ejemplo, aumentan los niveles de cortisol circulando en sangre, lo mismo que sucede cuando estamos súper estresados, y ello conduce ¡al incremento de peso! ¿Por qué? Porque el metabolismo de las grasas desciende cuando se eleva el cortisol y se reduce la sensibilidad a la insulina. Lo anterior se resume en almacenamiento de grasa, resistencia a la insulina, por tanto, ganancia de peso.

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Por otra parte, si nos excedemos con el ejercicio y además no descansamos, el cuerpo traduce dicha situación como de estrés crónico o emergencia, lo que puede propiciar un agotamiento de las glándulas suprarrenales.

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Si las glándulas se agotan, fabricarán deficitariamente hormonas cruciales como las del “estrés”, la ya mencionada cortisol y la adrenalina, por consiguiente se presentarán variaciones importantes en los “patrones de ánimo”, insomnio, desajustes en la libido, desordenes menstruales y problemas de fertilidad.

De hecho, deben haber escuchado, muchas veces, que las deportistas desarrollan “amenorrea” por el exceso de entrenamiento. Hombres y mujeres se ven afectados y suelen ser especialmente sensibles a los altos niveles de estrés, agotamiento y ejercicio sumados a un déficit de calorías.

Lo necesario del descanso…

He escuchado a muchos especialistas afirmar que nuestro crecimiento o ganancia muscular se termina de concretar durante los períodos de “descanso” o de “recuperación”. Entonces, es bueno tener presente que nuestros músculos no se reconstruyen efectivamente sino descansamos lo suficiente entre sesiones de ejercicios.

Según el Dr. Juan Carlos Méndez, especialista en medicina antienvejecimiento, al cual consulto con mucho frecuencia, siempre hace hincapié (sobre todo cuando sabe que estoy entrenado para un maratón), que el sobreentrenamiento puede incrementar el estrés y el daño oxidativo, lo que lleva al envejecimiento que provoca las enfermedades.

¿Por qué? Bueno, las variaciones hormonales anormales que les mencioné producen inflamación y propician la inmunodeficiencia (baja de defensas del cuero). Adicionalmente, la fatiga muscular y articular, genera un dolor corporal generalizado que no cesa fácilmente (fatiga crónica).

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El cuerpo indefectiblemente nos habla…

Muy importante es reconocer el agotamiento y las señales que el cuerpo sabiamente nos envía para evitar que algo tan positivo como la actividad física regular nos enferme, cuando lo que perseguimos es precisamente todo lo contrario…. Descansen, pues la pausa es tan necesaria como la alimentación, la paz espiritual y el ejercicio.

María Laura Garcia