El Virus del Papiloma Humano (VPH) es una familia de más de 200 tipos de virus. De estos, el 20 %, aproximadamente unos 40, se transmiten a través de contacto sexual directo, entre la piel y las membranas mucosas por contacto oral, vaginal, peneano y anal. A este grupo de virus nos referiremos en esta publicación, ya que son los transmitidos sexualmente.

Es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente en el mundo, sin embargo, la familia completa de virus del papiloma no solo se transmite sexualmente sino también por contacto directo piel a piel y causa verrugas no genitales.

El VPH como enfermedad de transmisión sexual, obedece principalmente a dos categorías del virus que se agrupan según su capacidad de producir lesiones cancerosas, en alto y bajo riesgo respectivamente.

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VPH de bajo riesgo

Está constituido fundamentalmente por los serotipos 6 y 11, que representan el 90 % de las de las verrugas genitales o condilomas acuminados que son la causa más frecuente de consulta por esta enfermedad.

Estos serotipos también producen infección perianal (la cual no necesariamente implica que haya ocurrido coito o penetración anal). Esto es importante tenerlo en cuenta por hombres que acuden a consulta y que son frecuentemente estigmatizados como homosexuales o bisexuales encubiertos.

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En el caso de lesiones del ano recto (internas) generalmente debe haber relaciones sexuales receptivas para facilitar el ingreso del virus. Esto podría ser por contacto sexual directo (penetración coital pene-ano, dedos o juguetes sexuales).

Los serotipos de bajo riesgo también producen la papilomatosis respiratoria recurrente, la cual produce tumores benignos de las vías respiratorias que pueden extenderse desde la nariz, la boca hasta los pulmones. La vía de contagio es por relaciones oro genitales. Afortunadamente es una presentación clínica poco frecuente. Se han determinado casos también intraesofágicos.

La mayoría de las infecciones por VPH ocurren asintomáticas, desaparecen en 1 a 2 años y no evolucionan a cáncer aun siendo por virus de alto riesgo. Sin embargo, un pequeño porcentaje sí lo hace; y allí el descuido de no visitar regularmente al médico es la clave.

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Todo ser humano que haya iniciado relaciones sexuales, aunque sea una sola vez en su vida, está expuesto al virus (se calcula que entre un 80 % y un 90 % de toda la población mundial sexualmente activa); y mientras mayor promiscuidad o contacto con personas promiscuas, más posibilidad de contagiarse con cualquiera de los 40 serotipos que se transmiten por contacto sexual. El resto de la familia de virus es por contacto directo no sexual y pueden producir en ocasiones verrugas no genitales.

Una persona puede tener una infección por VPH aun cuando no tenga síntomas, y su único contacto sexual con una persona infectada haya sucedido muchos años atrás.

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VPH de alto riesgo

Se ha identificado una docena de virus con capacidad oncogénica (16,18,31,33,35,39,45.51,52,56,58 y 59), los cuales de persistir la infección y no ser atendida oportunamente, ante un factor inflamatorio crónico pueden desarrollar cáncer; específicamente genital tanto en el hombre como en la mujer. También en orofaringe, región anal y perianal. Los serotipos 16 y 18 son los más frecuentemente implicados, especialmente el serotipo 16.

7 de los 12 serotipos de alto riesgo del virus cuentan con una vacuna desarrollada para prevención en niños, adolescentes y adultos jóvenes hasta los 26 años, a saber (16,18,31,33,45,52,58).

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Si bien en la segunda parte de esta serie de publicaciones hablaremos exclusivamente de la relación del VPH con los distintos tipos de cáncer, y sus factores predisponentes, les adelanto que para que un virus una vez infectada la mucosa o la piel pueda desarrollar un tumor cancerígeno, el periodo de desarrollo va de 10 a 30 años (Fuente Instituto Nacional de Cáncer de los EE.UU.), así que no se alarmen. Siempre hay tiempo de visitar regularmente al urólogo o al ginecólogo para tener la enfermedad bajo control.

Dr. Fernando J Serrano