Biodanza es un sistema de bienestar y desarrollo personal ideado en la década de los 50 por el psicólogo y antropólogo chileno Rolando Toro- además poeta y gran estudioso de los diferentes autores como Maturana, WilhemDilthye, Reich, Freud, Jung, y otra extensa bibliografía, que permitió – junto a sus propias investigaciones- sentar las bases científicas en las que se fundamenta: las ciencias biológicas, la etología y extensos estudios antropológicos.

Si bien está presente en muchos países de Latinoamérica, USA, Canadá, Europa y Asia, aún hay muchas personas que no la conocen, y cuando escuchan de ella piensan que es algún tipo de baile, coreografía, ballet, o afines, y que además se necesitan habilidades especiales para practicarla. No es así. Biodanza significa danzar la vida a través de movimientos plenos de sentido, es decir, según el estímulo de la música que genera una emoción, de la consigna que dé el facilitador de la sesión, y del ritmo de cada persona. Este último punto es fundamental, pues cada persona, va a su ritmo y a su tiempo.

Biodanza

Foto cortesía de Maria Elena Lampo, Co-Directora de la Escuela Venezolana de Biodanza Caracas

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Biodanza posee su propio modelo teórico que permite explicar cómo funciona, y está comprobado científicamente su efecto en la existencia humana y en todos los sistemas del organismo: nervioso, endocrino, hormonal, inmunológico y neurovegetativo. Entre sus beneficios destacan:

• Aumenta la alegría.
• Reduce el estrés.
• Fortalece el sistema inmunológico.
• Fortalece la salud física, aportando fluidez, soltura, flexibilidad, potencia, coordinación y ritmo al cuerpo.
• Promueve la coherencia, integrando lo que pensamos, sentimos y hacemos en el aquí y ahora.
• Mejora las relaciones consigo mismo y con las demás personas.
• Mejora las competencias personales: eficacia propia, salud psíquica, expansividad, autonomía, valoración de sí mismo, concepto sobre las propias capacidades, optimismo, conexión con la vida, tranquilidad interior, equilibrio, y seguridad en sí mismo.
• Incrementa la inteligencia afectiva: al percibir, aceptar y expresar las emociones.
• Incrementa la felicidad.
• Disminuye el parloteo mental.
• Permite conectar con el goce y el placer provocando un efecto regenerador en todo el organismo y en la conciencia.
• Mejora la comunicación.
• Estimula el instinto lúdico.

Biodanza

Foto cortesía de Maria Elena Lampo, Co-Directora de la Escuela Venezolana de Biodanza Caracas

Biodanza no es terapia, sin embargo, dado sus beneficios en el organismo donde el objetivo es desenvolver los potenciales de salud, se considera tiene efectos terapéuticos. Aun así no se aplica ninguna técnica interpretativa ni analítica y la expresión corporal de cada participante es libre. En general es apta para cualquier persona, edad y condición física.

Como sistema orientado a la vida, en Biodanza cada sesión es “aquí y ahora”, y las vivencias de cada participante al ser estimulado por la música son personales. Es importante destacar que la música usada en cada sesión ha sido cuidadosamente seleccionada para causar el efecto a nivel orgánico y existencial señalado, de esta forma Biodanza tiende un puente hacia esos potenciales genéticos maravillosos que todos tenemos de vitalidad, sexualidad, creatividad, afectividad y trascendencia para que empiecen a ser expresados desde el bienestar individual.

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En cada sesión el participante se entrega a danzar y el organismo sabiamente va operando, es decir, no hay un proceso racional, y nada está bien o mal. Lo que es, es perfecto. Además no hay conversación tampoco, pues la idea es apagar por 2 horas nuestro “pensar” y entregarnos a “sentir”. Por ello se dice que Biodanza incrementa la inteligencia afectiva, pues permite la conexión directa con el mundo emocional.

Por años hemos vivido bajo el paradigma de Descartes: “Pienso, luego existo”. De hecho a muchas personas cuando les preguntan ante una situación: ¿Qué sientes? se quedan en blanco, necesitan un diccionario donde buscar el significado y los tipos de emociones, leerlas, y entonces ubicarse en cual están en ese momento.

Es decir, se encuentran desconectadas de su propio repertorio emocional, por tanto Biodanza nos facilita vivir en el nuevo paradigma de “Siento, luego existo”, y desde esa consciencia saber qué queremos hacer, dónde y con quién.

En definitiva Biodanza nos brinda la posibilidad de cambiar de ambiente durante 2 horas a la semana al asistir a la sesión. Es un espacio para hacer una pausa de las preocupaciones, del ruido externo, del pensar racional cognitivo, y regalarnos gentileza y amabilidad: conectarnos con la mirada del otro, nutrirnos de abrazos, sentir,vincularnos, darle oxígeno a nuestras células y mimos a nuestro corazón.

Tenemos derecho a ser felices y alimentar la alegría de vivir. Bienvenidos a Biodanza. Bienvenidos a danzar tu vida!

Créditos: Las imágenes corresponden a la sesión semanal de la Co-Directora de la Escuela Venezolana de Biodanza Caracas María Elena Lampo, quien además aporto al artículo precisiones fundamentales. (Facebook: Escuela Venezolana de Biodanza Caracas)

Patricia Pérez

 

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