Por Stefany Colina 

¿Qué nos inspira ser fanáticos de un deporte o de un equipo? Puede ser su estilo para jugar, la vestimenta que influye en la atracción por un equipo en específico, en fin… son tantos los motivos; y el Béisbol es uno de eso deportes que se vive con gran pasión.

Están los que guardan las camisas, tarjetas coleccionables de edición limitada, gorras o pelotas autografiadas. Otros que viven la pasión al extremo por su equipo desde pintarse el cuerpo entero con su bandera, develarse en colas por hora o por días por ser los primeros en comprar una entrada; o lanzarse en el estadio solo por una foto con su ídolo. También los fanáticos más sencillos, sin embargo igual de entregados con su equipo.

Durante la temporada de Béisbol en Venezuela es usual ver banderas en las ventanas de las casas donde quieras que transites, un establecimiento o transporte; así como diversidad de logos de los equipos, entre los que destaca el de los eternos rivales: Caracas y Magallanes.

¿A qué fanático no se le erizan los vellitos de los brazos cuando estos dos campeones se encuentran en la arena?

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Los esposos Esther Flores de Torres (82) y Rafael Torres (83) para A Tu Salud, dos bellos abuelitos que han vivido cinco décadas juntos, Esther (Magallanera) y Rafael (Caraquista) comentaron que cuando eran novios Rafael hacia todo lo posible para tenerla enamorada; y aunque su corazón siempre ha sido caraquista, de vez en cuando le tocaba pisar una tienda deportiva para salir con un accesorio magallanero para su amada. Solo para conquistarla. Por su parte, Flores afirmó entre risas que nunca en sus años de casados ha logrado regarle a su amado un objeto o algo representativo del Caracas.

“No había rival, no hay rival. Ser fanáticos de diferentes equipos nunca fue un problema en nuestra relación. Estos viejitos no son rivales, son fanáticos sencillos. Nos sentamos a ver el juego juntos y mientras yo grito y hablo en voz alta, Rafael es más calmado. Cierra los ojos cuando van perdiendo, es más observador; eso sí, cuando Caracas hace un Home Run se levanta de la silla de golpe, se siente como vive el juego”, afirmó Flores.

fanatismo y amor

Cuando comienza la temporada no se pierden ni un juego. Viven con emoción y pasión cada partido. Foto cortesía de Stefany Colina

«Magallanes para todo el mundo», canta la abuela Esther cuando su equipo hace Home Run, y si están las dos bases llenas se levanta y grita “vamooos”. Así lo comentó con mucha pasión, afirma que cuando iban a los estadios uno gritaba y el otro se quedaba sentado mirando el juego o viceversa, “tristeza, felicidad, son demasiadas emociones que se viven en la arena”, agregó Torres.

Materialismo, fanatismo y amor

Una de las cosas que destaca Torres en la entrevista es que ser fanático de un equipo no debe ser algo personal. Es disfrutar del juego y la compañía sin mayor rivalidad o discordia de por medio.

En todo momento, durante más de 40 años de casados, fueron a los estadios de Béisbol a ver el juego. Visitaban el estadio San Agustín (cuando existía la Cervecería Caracas) pero cuando se reunían en casa, Esther disfrutaba del juego en la sala y Rafael en el cuarto.

Asimismo, refirió que con el tiempo se le va dando menos importancia las cosas materiales y que esos recuerdos o accesorios emblemáticos del equipo, desde paraguas, pelotas coleccionables o tarjetas inéditas, se vuele algo banal; y lo que antes vivías con aquella juventud (para algunos) de tener objetos de colección, se van como achicando

La abuela Esther también agrego que en su familia hay una diversidad de equipos: Águilas, Tiburones o de los Tigres; pero en todo momento su familia siempre se ha mantenido unida y la discordia por el color de una camisa no ha sido problema para compartir en la arena de juego.

Sin duda el Béisbol como un gran deporte puede unir corazones. Para un fanático es completamente racional defender su identidad de un ataque externo. Así como es racional entender los errores de su equipo. Y estos dos abuelitos son ejemplo de que los eternos rivales pueden llevarse dentro y fuera de la cancha, y que el fanatismo no es una barrera cuando se trata de amar.

AMOR Y FANATISMO

Foto cortesía Stefany Colina

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En la mente de un fanático

  • El fanático se adhiere incondicionalmente a su equipo. Lo malo es que con frecuencia se destapan las bajas pasiones, y el amor por lo propio puede ir acompañado de odio por los equipos contrarios hasta el punto de alegrarse si un jugador del bando opuesto se lesiona.
  • Todos los años fallece algún fanático en pleno juego por infarto del miocardio. Y todos los años se registran casos de violencia entre los fanáticos de los equipos en contienda.
  • Estudios psicológicos determinan que los hinchas de los deportes ven cosas de la misma manera en que los fanáticos ven las controversias políticas, culturales o científicas
  • Estudios científicos han demostrado que mostrarle a un fanático una foto de su jugador o de su equipo favorito, la respuesta es la misma que al ver una imagen de un ser querido.
  • Los equipos deportivos generan no solo una conexión entre jugadores y fanáticos, sino que también establecen vínculos que tienen que ver con las relaciones familiares, las preferencias de colores, los gustos estéticos e incluso con los valores morales

FUENTES CONSULTADAS

En la mente del Fanático

La psicología del fanatismo deportivo

Fanatismo deportivo

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