El hábito de fumar está asociado a una gran cantidad de enfermedades respiratorias crónicas como el cáncer y padecimientos oculares. Según los especialistas, un fumador frecuente puede llegar a acelerar la pérdida de la visión hasta cinco años antes que un paciente no fumador.

Estas sustancias toxicas derivadas de la inhalación del humo del tabaco, las cuales se acumulan en todo el cuerpo a través del sistema circulatorio, llegan a los ojos y producen afectaciones y alteraciones del ritmo sanguíneo.

Tras varias investigaciones se comprobó que el cigarro provoca cataratas en la vista, opacidad del cristal de ojo, causando visión borrosa, sensibilidad a la luz directa, pérdida del contraste y dificultad para distinguir colores. Asimismo, se ha demostrado que tanto los fumadores, como lo aquellos que ya no lo son, tienen la misma posibilidad de desarrollar esta patología ocular que quienes nunca han fumado.

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Puede causar ceguera y otras patologías

El hábito de fumar cigarrillos también es un factor para sufrir degeneración macular y la enfermedad de la vista, ambas relacionadas con la edad y que pueden conducir a la ceguera. De igual forma se verían afectados los vasos sanguíneos de la retina, lo que emporaría la retinopatía diabética.

El fumar, combinado con una mala alimentación, contribuye a la aparición la llamada embriopatía del tabaco o el alcohol que no es otra cosa la pérdida de la visión relacionada con el nervio óptico.

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Si usted fuma, le recomendamos abandonar este dañino hábito. Si cree que por si solo no puede alejarlo, busque ayuda de un profesional que le brindará las herramientas necesarias para dejarlo definitivamente. Piense en su salud y en su familia.