Hemos creído en ellas ciegamente por décadas, pero no todas las recetas de la abuela tienen basamento científico. Aquí te dejamos, por ejemplo, 5 de las más clásicas:

1. Zanahoria para la vista







Todos crecimos con la idea de que comer zanahorias nos agudizaba la visión. La frase “come zanahorias y podrás ver en la oscuridad”, es parte de la sabiduría popular.

Y en realidad, las zanahorias son una buena fuente de vitamina A; que es esencial para mantener la salud de los ojos. Pero no existe prueba alguna de que comer zanahorias nos vaya a ayudar a tener una vista de lince.

 

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Este mito tiene un origen curioso. Cuenta una nota de Vitónica que durante la II Guerra Mundial la aviación británica acertaba en plena oscuridad a los objetivos alemanes, la propaganda inglesa hizo circular el rumor de que los pilotos de su bando comían muchas zanahorias y eso les permitía ver mejor en la oscuridad. En realidad, contaban con la tecnología del radar para ayudarles, pero querían mantenerla en secreto el mayor tiempo posible. La estratagema funcionó tan bien que el mito ha llegado a nuestros días.

2. Manzanilla contra los orzuelos

La manzanilla tiene muchas propiedades, entre ellas, se dice que es antiinflamatoria. Por ello, además de porque calma y reduce la hinchazón, se ha utilizado sobre los ojos inflamados por orzuelos, durante años y años.

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Foto: Alejandro Córdoba

La realidad es que algo ayuda, pero la ciencia dice que limpiarse con manzanilla los ojos puede causar más mal que bien.

Dado que no es una solución estéril, por cada infección que atenúe, la manzanilla puede causar muchas más.

Además, al ser una infusión, puede tener restos de la planta con la que se prepara, y eso puede causar más irritación.

Así que si tienes orzuelos, lo más recomendable es que visites a un especialista.

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3. Agua con azúcar para evitar las agujetas

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Según la nota de Vitónica, la creencia popular es que las agujetas que tenemos después de hacer ejercicio se deben a cristales de ácido láctico que pinchan al músculo causando ese molesto dolor.

Para solucionarlo, solo había que tomar un vaso de agua con azúcar, al cual opcionalmente se le podía añadir un poco de limón.

Sin embargo, esto no es cierto. Según la ciencia los cristales de ácido láctico no existen, y además, el ácido láctico abandona los músculos poco después del entrenamiento.

Así que tomar agua con azúcar no sirve de nada contra las agujetas. Mejor es buscar otras opciones.

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4. Bebidas isotónicas para la diarrea

Cuando resulta complejo mantener lo que se ingiere dentro del sistema digestivo, es muy fácil que aparezca la deshidratación. Para compensarla y evitarla, mucha gente cree que lo mejor es una botella de alguna bebida isotónica. Se supone que este tipo de bebidas para deportistas, con agua y sales, es suficiente, para rehidratar.

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Pero la ciencia dice que esto no es cierto. Para empezar, este tipo de bebidas tienen azúcares, que no son lo mejor para un estómago delicado. Pero además, la deshidratación por diarrea no es igual a la que se puede padecer sudando. En la primera se pierde mucho potasio, y en la segunda mucho sodio. Esto hace que el mismo producto de hidratación no sirva para ambos casos.

Así que para cualquier malestar estomacal lo mejor es consultar con un médico que indique cuál será la forma correcta de mantenerse hidratado mientras perdura el malestar.

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5. Agua con limón en ayunas para adelgazar

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Beber agua con limón en ayunas para adelgazar es una de las recomendaciones más habituales. Casi una moda. Además, se le confieren propiedades desintoxicantes y se dice que fortalece el sistema inmune. Una panacea.

Ciertamente tanto el agua como el limón resultan beneficiosos para el organismo. El agua con limón, sin azúcar, apenas tiene calorías. Si lo cambiamos por el desayuno, como mucha gente hace, supone un déficit calórico importante. Por lo cual, sí que podría funcionar para perder algo de peso. Aunque si lo hacemos a base de pasar hambre, va a producir el efecto contrario.

También resulta útil porque la hidratación ayuda a mantener el metabolismo activo y quemando calorías. Además, aporta sensación de saciedad, evitando precisamente la sensación de hambre.

Pero según la ciencia, estas propiedades se dan de igual forma en el agua sin limón. Por eso, no está del todo claro que las propiedades adelgazantes se deban a la combinación.

Claro que si no te gusta el agua, y le añades un poco de sabor con el limón, puede resultar más fácil beber mayor cantidad y más días.







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