Una de mis metas en este 2018 es seguir agregando a mi espíritu herramientas emocionales para garantizarme un poco de bienestar mental en medio de tanta desesperanza y desasosiego.

Lamentablemente son muchos los que consideran que ya no queda nada por hacer, con o sin razón, pero la verdad me niego a pensar en ello y lo único que aspiro es a luchar con todas mis fuerzas para no experimentar, ni por un segundo, ese tipo de energía.

Mi propósito de la mano de Dios es mantenerme pensando que si se puede y que podemos construir para nosotros y los que amamos el mejor bienestar posible. Por ello, no hago otras cosa que buscar herramientas puestas en prácticas por otros para mantenerme en pie mentalmente hablando y construir en medio de tanta ruina, material e inmaterial.

Para comenzar, esta semana leí sobre 4 principios financieros universales, que garantizan prosperidad, pero que no los voy a explicar porque son muy extensos y serían muchas las líneas que me llevaría. El primero de ellos… “aprende a ganar dinero”, es decir, aprende a trabajar y que tus labores sean productivas, que nadie te regale nada. Al venezolano hace tiempo, le hicieron olvidar esto. Incluso muchos creen que con un trabajo de 8 horas diarias, de lunes a viernes, deben hacerse millonarios. El segundo principio, “devuelve el 10 % de eso que ganas a Dios”, es decir, dedica ese porcentaje a ayudar a otros. El tercero, si es posible, “ahorra el 10 % de todo lo que ganas”, en estos tiempos quizás puedes comprar aquello cuyo valor se deprecia terriblemente con la inflación. Y cuarto principio, “haz que tus ahorros produzcan más dinero”. Esto por ejemplo, nunca lo he hecho y es momento entonces de hacer algo al respecto.

ganar dinero

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Otro aspecto del cual he escuchado, visto y leído todos los días, en el último mes, es sobre el agradecimiento. Dicen que “las personas agradecidas viven más”, y al parecer así lo sostienen varias investigaciones médicas.

El agradecimiento tiene un increíble poder curativo a nivel físico y mental. Ser agradecido es para algunos algo que se les da naturalmente, mientras que para otros es un hábito que deben construir. De cualquier manera es esencial revisar nuestra vida y ser conscientes cada minuto del día para agradecer seguramente por lo mucho que recibimos y no valorábamos o valoramos.

¿Por qué? Porque ser agradecido, nos hará más felices, esparciremos bendición a los que nos rodean, fortaleceremos cada una de nuestras relaciones, será más sencillo desarrollar una actitud positiva ante la vida y sin duda, nos haremos más conscientes de los pequeños detalles.

Hay que dar gracias incluso hasta por nuestros errores y buscar aprender de ellos. Dedicar tiempo a inspeccionar nuestro accionar diario es crucial, y sin embargo, pocos son los que lo hacen, porque mirarse a uno mismo significa descubrir aquellas cosas que no nos gustan o que hemos hecho mal; y a nadie le gusta equivocarse. Ahora bien, las personas verdaderamente exitosas son aquellas capaces de hacer un inventario interno y que además tienen la facultad de aprender de sus errores.

Alzheimer Bitácora de una Cuidadora

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En ese revisarnos debemos concientizar, qué cambiar pero también qué buenos hábitos adoptar para mejorar nuestra calidad de vida en lo físico y en lo mental. Debemos asumir, de una vez por todas, que adquirir prácticas saludables puede significar la diferencia entre el año que recién murió y este que acaba de nacer. “Las personas exitosas tienen hábitos exitosos, las personas no exitosas no los tienen”. Si tan sólo se proponen añadir a la lista de buenos hábitos que ya practican 4 nuevos, tendrán muchas probabilidades de lograr cambios positivos que mejorarán su existencia. El futuro se construye de a poco y las costumbres pueden desarrollarnos o destruirnos.

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Algo que quizás no tenemos presente es que las personas que nos rodean influyen en nuestra vida de muchas formas y una de ellas es precisamente en la construcción de los buenos o malos hábitos. Debemos rodearnos de gente emocionalmente constructiva y positiva; que tengan gustos afines a los nuestros y que incluso que sean “mejores que nosotros” para poder aprender en su compañía. Esto no debe ser tomado como algo discriminatorio, sino más bien selectivo. Si quieren que el 2018 sea mejor que el 2017, deben entender que hay personas que no aportan a nuestro crecimiento, que más bien nos perjudican espiritualmente. Hay seres que nos jalan hacia abajo, nos deprimen, anclan y paralizan. ¿Cómo podemos tener “amigos” que van en contra de nuestros principios?

Por último, aparte de los que nos rodean hay otros enemigos con los cuales debemos luchar a diario, y no están necesariamente en nuestro entorno, sino en nuestra mente. Evidentemente son “trampas mentales” que no nos dejan avanzar hacia una vida mejor.

La mente puede ser nuestra gran aliada o nuestra peor enemiga, siempre he pensado que sólo los valientes pueden conseguir la realización de sus sueños pasándole por encima a sus pensamientos limitantes. Amigos, muchas de las oportunidades están allí, frente a nuestras narices, pero sólo quienes se atrevan a cruzar el río podrán disfrutar de la otra orilla.

Martin Luther King expresó: “Sube el primer peldaño con confianza, no tienes que ver toda la escalera, solo sube el primer peldaño”.

Las dudas siempre estarán allí, pues no siempre puede verse la escalera completa, lo vital es pasarle por encima a cualquier temor, porque todo sueño se construye un paso a la vez. Debemos entender y tener siempre presente que, “cada experiencia que tenemos, cada persona con la que nos relacionamos, cada libro que leemos y curso que tomamos es un ladrillo más en la construcción del éxito”.

Así entonces, la vida se construye o se destruye con el pasar de los años. Los días que están por venir de la mano del 2018 son una nueva oportunidad de hacer las cosas bien y para edificar el futuro que tanto deseamos… así que subamos la escalera!

Esta columna fue publicada originalmente en Caraota Digital 

María Laura Garcia