El cerebro humano, en su interior, posee aproximadamente 86.000 millones de neuronas que se encargan de hacer desde tareas tan básicas como respirar hasta actividades de alta complejidad como el pensamiento abstracto.

Un centro de comando tan poderoso debería conseguir más atención de sus dueños, porque de la misma manera que a partir de los 50 años las personas pierden un 1 % de su masa muscular anualmente, el cerebro también envejecerá y se volverá más lento. No solo nos costará más recordar una palabra, sino que el sentido de la ubicación y la atención pueden mermar.

En función que hoy día vivimos más, no es lógico tener el corazón a tono sin una cabeza lucida.

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El miedo a envejecer está en todos…

Todos, muy en el fondo, tememos envejecer, pero en lo personal, lo que más me asusta es el deterioro cognitivo que puede afectarnos a todos, en mayor o menor medida.

Las demencias seniles, o lo que es lo mismo, las disminución en las capacidades mentales son muy diversas, pero la más severa de ellas, es sin duda el Alzheimer.

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Por tanto, así como en lo físico, en lo mental también es nuestro deber hacer prevención, para conservarnos lo más operativos e independientes posible, manteniendo nuestras facultades mentales intactas.

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Proteger nuestra mente…

Neurólogos de Mayo Clinic indican que la enfermedad de Alzheimer se genera a partir de los depósitos amiloideos o proteínas tóxicas que forman placas en el cerebro; y/o por la neurodegeneración que no es más que la pérdida de la estructura y de la función de las neuronas en el cerebro.

Y en su afán de conseguir respuestas sobre las demencias seniles, una investigación de Mayo Clinic examinó si las medidas de protección contra los factores de riesgo, presión arterial alterada, dislipidemias, obesidad, tabaquismo y la diabetes;  influyen sobre la aparición del Alzheimer.

El estudio descubrió que dichos factores de riesgo, en la mediana edad, así como las afecciones cardíacas de aparición tardía y los problemas crónicos del metabolismo, se relacionan con un mayor patrón de neurodegeneración del tipo de la enfermedad de Alzheimer.

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¿Cómo conservar el cerebro joven?

Muchos creen que tener un cerebro joven o viejo depende en gran parte de la herencia genética de los padres. En un estudio denominado The disconnected Mind, el profesor de la Universidad de Edimburgo Ian Deary, demostró que no.

El docente encontró que apenas un 25 % del envejecimiento cerebral se debe a herencia genética. El resto se relaciona con el estilo de vida.

Y así como hay maneras para recuperar el músculo con dieta y ejercicios, también hay medidas para mantener agudas las principales funciones cerebrales.

La idea es no esperar a que la memoria se nuble o la capacidad de atención se cope, entonces sigan recomendaciones de expertos:

Sométanse a un aprendizaje constante. No se trata de solucionar sudokus y crucigramas permanentemente porque el cerebro, es una máquina ingeniosa que se acostumbra a este tipo de desafíos y se vuelven rutina. “El cerebro es como un músculo, necesita estímulos y retos nuevos”. Eso implica estar dispuesto a aprender cosas nuevas, no importa qué, desde bailar hasta pintar.

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Enfóquense en sentirse jóvenes. La actitud lo hace todo y estar motivado e interesado en descubrir nuevas cosas sirve de antídoto para evitar el declive mental. La emoción motiva a querer seguir vivos, cuando los viejos empiezan a querer estar en casa y no salir es preocupante pues se trata de un apagón emocional; y para contrarrestarlo recomienda sentirse útil y no depender de los demás.

Socialice y evite la soledad. Un estudio holandés de 2012 determinó que la soledad aumenta 63 % el riesgo de desarrollar demencia senil, posiblemente porque, al no estar en contacto con los demás se genera un estrés psicosocial que podría incrementar el riesgo de que el cerebro se inflame. Y la inflamación, especialmente la crónica, está asociada a enfermedades. Lo anterior fundamentado en que somos en esencia seres sociales.

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Combatan el estrés. Estar constantemente expuesto a la respuesta neuroendocrina de dicho estímulo se considera dañino, pues se produce cortisol y su exceso genera acumulación que con el tiempo puede causar problemas en las habilidades de este órgano. En resumen, hay que deshacerse del estrés y el meditar puede ayudar.

Procúrese un sueño reparador. Dormir permite que el cerebro se recupere de su trabajo durante las horas de vigilia. Es tan importante como darle oxígeno, comida y agua. Solo con el sueño profundo el cerebro consolida los nuevos recuerdos. La recomendación es dormir al menos seis horas cada noche, más exponerse al sol en la mañana y tratar de apagar todas las luces en la noche.

Trabajar para vivir. Estudios señalan que trabajar influye más que cualquier otra cosa en la juventud del cerebro. Pero no solo se trata de estar ocupado, sino de tener retos laborales que vayan más allá de simples actividades rutinarias. Quienes tienen trabajos complejos reportaban un desempeño mental mucho más elevado.

Este artículo se publicó originalmente en Caraota Digital 

María Laura Garcia

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