Cuando hablamos de higiene oral siempre hacemos referencia a la técnica de cepillado, el tipo de cepillo, hilo dental, dentífricos y/o enjuagues bucales, pero…

Nunca hacemos mención o referencia a la lengua, ese órgano donde se localizan numerosas bacterias, razón por la cual es muy importante incluirla en las técnicas de higiene.




Antes que nada hay que saber que en la superficie de la lengua encontramos las papilas gustativas cuya principal función es la de permitirnos diferencias los sabores durante la masticación.

Presenta además una anatomía con surcos y fisuras en los que fácilmente puede acumularse una gran cantidad de micropartículas y placa bacteriana originando así el cambio de color de un tono rosada a un aspecto blanquecino.

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Las bacterias  que se encuentran en la lengua no solo producen mal aliento, también tienen la capacidad de desplazarse a los dientes acumulándose también más placa en los dientes y aumentando el riesgo de sufrir más patologías orales como la caries dental o la gingivitis.

Actualmente el mercado nos propone una amplia variedad de herramientas que nos serán de gran ayuda para la limpieza de la lengua.

Lengua blanca

Foto referencial

Para asear tu lengua correctamente y tener una higiene oral impecable, te recomendamos lo siguiente:

  • Al igual que tus dientes, cepillar tu lengua tres veces al día o después de cada comida, con movimientos de barrido, desde el tercio más posterior hasta la punta.
  • Cambiar los cepillos cada tres meses, pues pasado este tiempo los filamentos se desgastan ose doblan y pierden la efectividad.
  • El uso de enjuagues bucales con efecto antiséptico y antibacteriano.
  • Los sistemas de irrigación bucal. Estos chorros de agua a presión eliminan el biofilm bucal de dientes, encías, lengua y lugares de difícil acceso.
  • Los limpiadores linguales permiten eliminar los residuos bacterianos y los alimentos de la parte posterior del dorso lingual.
  • Reducir el consumo de determinados alimentos (como dulces , carbohidratos, picantes).

Y por último y no menos importante, acude a tu odontólogo cada 6 meses o antes si así lo crees.

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Recuerda que salud no es ausencia de enfermedad, salud es un completo estado de equilibrio y bienestar, entre lo físico, psicológico y social tomando en cuenta la estética.

Carlos Rauseo