Para sensibilizar a la comunidad internacional acerca de la importancia y la necesidad de un diagnóstico y un tratamiento adecuado, en el año 2001 en Luxemburgo se instituyó el 15 de febrero como el Día Internacional del Cáncer Infantil.

El cáncer infantil tiene muchas posibilidades de ser curado si es diagnosticado a tiempo y con el tratamiento adecuado, en conjunto al cuidado integral del paciente. La posibilidad de sobrevivencia ronda el 80 %

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En líneas generales, la sensibilización que se pretende al institucionalizar este día es que los padres y cuidadores mantengan pautas generales de vida sana en sus hijos. Con una alimentación balanceada, control médico anual, desarrollo de actividad física regular y apoyo socio-emocional, es decir, un entorno familiar estable donde el niño pueda sentirse amado y protegido, es posible prevenir el cáncer.

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En tal sentido, los médicos exhortan a estar muy atentos a cualquier síntoma o signo anormal, que perdure por más de 15 días, por ejemplo: sudores nocturnos cuando no se está en ambientes calurosos.

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Síntomas de alerta

Otros síntomas a los cuales deben estar atentos los padres son:

  • Pérdida de peso, continua y sin causa aparente.
  • Dolor en los huesos y las articulaciones después de haber tenido actividad física, o jugado.
  • Dolores de cabeza acompañados de vómitos, generalmente por la mañana.
  • Hinchazones que no desaparecen, sobre todo en el cuello, las axilas, la ingle y el abdomen.
  • Aumento del volumen del vientre.
  • Pequeñas manchas de color rojo vivo que aparece en la piel a causa de una hemorragia subcutánea.
  • Moretones o hematomas que aparecen sin que haya habido golpes previos.
  • Un resplandor blanquecino en los ojos cuando la retina se expone a la luz, como si fueran destellos.
  • Cansancio y palidez constante: Anemia.
  • Fiebre persistente de origen indeterminado o desconocido.
  • Infecciones frecuentes: baja inmunidad a las enfermedades.

Como en cualquier tipo de cáncer, la prevención es la mejor arma para defenderse. Es vital mantenerse alerta y llevar una vida sana, que incluya actividades físicas, alimentación balanceada y un manejo saludable de las emociones.

Fuentes: nuevaprensa, familia

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