La mayoría de nosotros experimentamos olvidos en ciertos momentos, por ejemplo, dejar las luces del carro encendidas o no recordar si teníamos una reunión familiar o laboral.

Según especialistas existen diversos tipos de pérdida de memoria, unos característicos del envejecimiento y otros patológicos como el Alzheimer.

Ahora bien, ¿hasta cuándo es normal el olvido? Eso es lo que yo, que vivo olvidando cosas cotidianamente me pregunto, porque muchas veces y aun cuando la mayoría no está consciente de ello, este es el primer síntoma que acompaña los trastornos cognitivos.

Precisamente por eso, es importante saber diferenciar entre unos y otros; y conocer cuáles realmente son los factores que pueden influir en dejar de recordar cosas.

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¿Qué es patológico y qué no?

Hay olvidos normales que se asocian a los cambios que ocurren en el cuerpo con el pasar de los años, como la merma gradual de células cerebrales. Este tipo de carencias no deben ser motivo de alarma ya que suelen ser transitorios y se limitan a no recordar cosas irrelevantes como el nombre de una persona, en dónde se dejó un objeto o un cumpleaños. Ante estas circunstancias, estamos conscientes que estamos fallando en recordar algo.

Por otra parte, con las fallas de memoria patológicos, se preocupa más la familia o los que rodean al afectado, porque en estas circunstancias quien sufre el olvido no tienen consciencia de la existencia del problema, y es el familiar o la persona cercana la que lo nota.

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Este tipo de pérdida de capacidad para recordar situaciones “se caracteriza por una sumatoria de cosas que se olvidan, la mayoría de ellas recientes, como por ejemplo, en dónde se dejó la cartera o la receta famosa que se hacía, pero se recuerdan perfectamente los eventos sucedidos en el pasado.

Vale acotar que la depresión es un factor que puede confundirse con el desarrollo de un “trastorno cognitivo mayor” porque puede afectar algunas funciones, al igual que el delirio.

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Consideren que…

“El olvido o pérdida de memoria reciente es un síntoma cardinal en un diagnóstico demencial de cualquier tipo: Alzheimer, vascular, de cuerpos de Levy, fronto temporal o trastornos tóxicos metabólicos”, indicó recientemente Luis Madrid, psiquiatra, especialista en trastorno bipolar y depresión, en mi programa A Tu Salud La Revista en 88.9 Fm.

Generalmente, dichas fallas se expresan como la incapacidad de un individuo para entender, procesar o ejecutar una orden; o la dificultad para reconocer o darle un nombre a un objeto. El Dr. Madrid explicó que siempre y cuando no se hagan recurrentes o se originen de otros olvidos, no hay de qué preocuparse.

Consulten al médico ante las dudas…

La evaluación clínica es importante para determinar si hay un trastorno cognitivo o no y en qué fase de la enfermedad se encuentra la persona. Afortunadamente, las pruebas que se aplican para la pesquisa permiten identificar más del 90% de las demencias.

Además consideren que los tratamientos basados en el entrenamiento enfocado al razonamiento pueden atenuar las pérdidas cognitivas asociadas a la edad.

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Otra forma de protegerse contra los fallos de memoria es realizar actividades que permitan desarrollar la atención y la percepción a través de los sentidos, tales como leer, hacer crucigramas, sudoku u otros juegos que a la persona le gusten y llevar a cabo actividades que estimulen el uso de sus habilidades cognitivas.

Las reglas de oro de toda prevención…

Controlar el peso, el ejercicio físico, la recreación, evitar la diabetes, la hipertensión, manejar el estrés más las preocupaciones, mantener la interacción social y el grado de intelectualidad son la mejor manera, de mantenernos sanos en general, pero por supuesto que también contribuyen a proteger el cerebro.

Esta columna fue publicada originalmente en Caraota Digital 

María Laura Garcia

 

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