Por Daniela León 

La adolescencia es una etapa crítica en el desarrollo del ser humano, es por ello que su alimentación debe ser balanceada y dirigida a los requerimientos nutricionales de cada uno según su edad y género.

La nutricionista Karina Mangia, miembro de la sociedad Latinoamericana de Nutrición, explicó a A tu Salud cómo deben alimentarse los jóvenes y que tanto deben comer para evitar trastornos alimenticios y obesidad.

“Para estimar estas necesidades debemos tomar en cuenta varios factores, por ejemplo, el apetito individual del adolescente, la edad y el sexo que tenga, su nivel de actividad física, el estadio de desarrollo puberal en el que se encuentre, su ritmo de maduración y su composición corporal”, detalló Mangia.

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La especialista se guió por los parámetros establecidos en la última propuesta del Instituto Nacional de Nutrición, publicada en 2012, la cual resume las necesidades de consumo de los jóvenes para dar recomendaciones de una mejor alimentación.

“Es ideal que estas raciones se distribuyan entre 5 y 6 comidas en el día.  Es importante que el adolescente desayune regularmente.  Es idóneo que almuercen y cenen en horas habituales y  merienden a mitad de la mañana y a mitad de la tarde. Si inician muy temprano el día podrían pre-desayunar con un lácteo, una fruta o cereal con leche. Asimismo, si se acuestan 3 o 4 horas después de la cena pueden realizar una colación a base de leche o yogurt, una rebanada de pan con queso/jamón o galletas integrales”, agregó la nutricionista.

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De acuerdo con Mangia, la alimentación de los adolescentes debe ser “equilibrada, variada y suficiente”, con un consumo habitual de lácteos (preferiblemente descremados), cereales de granos enteros (integrales), leguminosas o granos, tubérculos, vegetales y frutas, grasas de buena calidad nutricional y proteínas de alto valor biológico. “Una alimentación diversa les va a aportar suficientes proteínas, calcio, hierro y oligoelementos”.

Apetito voraz

La especialista aseguró que un caso muy común en consulta de nutrición es el de jóvenes que comen de forma exagerada en comparación con años anteriores. “Es una preocupación referida por la madre al observar que su hijo (esto ocurre principalmente en los varones) está teniendo un apetito voraz (lo cual es acorde a su velocidad de crecimiento rápido), se está estirando pero no está ganando suficiente peso o sus padres lo han estado percibiendo más delgado”.

Por otra parte, también existe la preocupación de los padres porque sus hijos puedan entrar en un cuadro de sobrepeso hasta llegar a obesidad. Para evitar esto la doctora recomienda varias técnicas que deben aplicarse desde la infancia y reforzarse en la adolescencia:

  1. Educar sobre la importancia de comer despacio y con atención plena en las comidas.
  2. Controlar la calidad de la comida, evitando la sobrealimentación calórica por un consumo excesivo de farináceos, grasas y azúcares y un bajo consumo de vegetales y frutas.
  3. Evitar utilizar los alimentos como premio.
  4. Promover las meriendas saludables.
  5. Limitar el tiempo de los niños frente a una pantalla a no más de 2 horas diarias.
  6. Estimularlos a que desde pequeños se involucren en actividades recreacionales y deportivas.

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Consejos para prevenir la anorexia, la bulimia

La nutricionista considera que los padres son de vital importancia a la hora de prevenir y atacar los trastornos alimenticios. “Si los padres detectan precozmente alguna conducta no saludable (Ej. Su hija o hijo habla constantemente sobre dietas de moda y las pone en práctica, no quiere comer con la familia, se queja de su cuerpo y busca defectos en el mismo que no tiene, compara frecuentemente su imagen corporal con la de sus amigos, etc.) deben buscar apoyo con especialistas para evitar que estas conductas inadecuadas se sigan gestando.

A continuación algunas estrategias de prevención

  1. Educarlos para que se sientan cómodos con su cuerpo y se acepten físicamente.
  2. Enseñarle a los padres a evitar emitir juicios de valor sobre su cuerpo o el de sus hijos, ya que esto fomenta a que ellos también comiencen a preocuparse por su imagen. De igual manera deben rechazar los comentarios negativos de los amigos y familiares que comentan sobre sus cuerpos.
  3. Enseñarles adecuados hábitos de alimentación y a tener una relación positiva con la comida. Algunas conductas que se refuerzan en la consulta son por ejemplo, la importancia de realizar varias comidas del día, de no satanizar los alimentos, de que no se debe comer un determinado alimento únicamente por pensar que está de moda, de escuchar las señales que nos da nuestro propio organismo con relación a sus necesidades de alimentarse, de comer con consciencia plena, etc.
  4. Fomentar su autoestima haciéndoles conocer sus capacidades y limitaciones y a sentirse seguro consigo misma (o).
  5. Conversar con ellos sobre lo que ven en los medios y las redes sociales, estimulándoles a que compartan sus propias opiniones y reforzándoles que cuidar su salud es lo más importante y que la felicidad y el éxito no viene representado por lo físico.
  6. Prevenir la frustración al exigirles el logro de metas académicas y deportivas.
  7. Alimentar la buena comunicación entre padres e hijos, de esta manera se sentirán apoyados a la hora de buscar ayuda con temas que le resulten difíciles o le sean estresantes.

Puede contactar a la nutricionista Karina Mangia en sus redes: Instagram: nutri_mangia / Twitter: @KarinaMangia

 

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