Para muchos, levantarse temprano es realmente espantoso, de hecho yo estoy en ese grupo. Me resulta complicado, tedioso porque orgánicamente es como si la cantidad de horas de descanso siempre me resultaran insuficientes, sean muchas o pocas. Y la verdad amigos, cada día que pasa cuando me esfuerzo en sonreír al despertar, haciéndolo sin renegar, aunque lo haga sin motivos y de manera automática, el día siempre toma un matiz más agradable y hasta positivo. Y sin duda tiene que ver, con eso que en la energía en que vibras es similar o directamente proporcional a la que atraes.

Amigos hoy escribo esto tanto para mí como para ustedes, a manera de recordatorio, pues estoy segura que lo que les estoy diciendo lo habrán escuchado y leído muchísimas veces.

Si asumimos el comienzo del día con una actitud fatalista, con postura de víctima, quejándonos por todo y de todo, jamás podrán sentir que la vida es realmente un regalo, que merece ser vivido, independientemente de la situación en la que estemos sumergidos.

Generalmente nos dejamos agobiar por las frustraciones y esto nos impide valorar lo maravilloso que sucede o nos rodea diariamente, pero es indispensable buscar aquello que les motive a vivir con alegría. Si buscan estoy segura que lo encontrarán.

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Internalicen que lo esencial de la vida está en lo más sencillo, por ejemplo, busquen un empleo u ocupación que les agrade, y después piensen en lo económico, en nuestro país esto último resulta inútil sin duda. Busquen que sus responsabilidades cotidianas se vuelvan algo grato e incluso un desafío. Pero también aprendan a liberarse de ellas cumpliendo y además, dándose tiempo para satisfacer otras necesidades como las afectivas, que para mí, en tiempos de crisis son VITALES.

La vida termina siendo muy simple… no es más que el abrazo de un ser querido, es reír, tomarnos un café, reunirnos en familia y más ahora que quedan tan pocos, conocer nuevas personas, decepcionarnos, caernos, levantarnos, volver a empezar, y todo esto puede ocurrir diariamente.

¿Quieren generar cambios importantes en su cotidianidad?, pues traten de comenzar el día manejando sus frustraciones y pasándole por encima al estrés.

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¿Cómo lograrlo?

Para comenzar, en la medida de lo posible, aunque no sean las horas suficientes, procuren dormir reparadoramente porque es esencial para el cuerpo y la mente.

Un buen despertar comienza con un buen descanso y este implica dejar el teléfono, la computadora y las redes sociales de lado, al menos una hora antes de ir a la cama.

Lean un buen libro, mediten y hablen con gente positiva y amorosa antes de acostarte en su cama. Deben dormir cómodamente y sin luz. Asegúrense de levantarte con la mente fresca, descansado y sin mal humor.

No se levanten tan de golpe, yo para lograrlo programo el despertador 10 minutos antes de la hora a la cual debo levantarme para ajustar mis tiempos a lo que requiero hacer para salir de la casa con todo listo. El propósito es tener un tiempo para pensar y despertar por completo antes de pararme de la cama, y hacerlo sin carreras y estrés.

Coloquen su mente en “modo positivo”, es decir, piensa en lo bueno que puedan hacer, indaguen en las oportunidades y no visualicen o tengan en la mira únicamente los problemas. Hagan el esfuerzo de suprimir de su vida “frases pavosas” como: “que fastidio”, “por qué tengo que levantarme tan temprano”, “qué castigo”, etc.. Si inician el día con este tipo de afirmación las posibilidades que su día sea tan horrendo como sus palabras aumentarán.

Cada mañana agradezcan por el día que comienza. La cuestión no es negar la realidad, sencillamente se trata de mejorarla gracias a nuestra disposición.

Algo que me ayuda es plantearme, día a día, muchas cosas por hacer, tareas o proyectos personales y profesionales que me mantengan ocupada y motivada. Ocuparnos con buena actitud nos permite lograr avances por pequeños que estos sean, e incluso cuando no esperamos nada.

Algo útil que pueden hacer en esos 10 minutos que les aconsejo regalarse antes de levantarte de la cama es estirarse, apara activar los músculos del cuerpo. Este tipo de movimiento lento resultan ideales para abandonar el letargo matutino.

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Luego dúchense, si tienen agua, para terminar de activar el cuerpo. Preferiblemente con agua fría, aun cuando seguramente es más amable el agua tibia. Desayunen, con un buen café, más comidas bajas en grasas y altas en proteínas y carbohidratos. Eso sí, moderen la cantidad para evitar la pesadez de una digestión complicada.

Vestirnos “coquetos” también puede levantarnos el ánimo. Vístanse para sí mismos, y si a los demás les agrada pues será un plus, ya que la idea es sentirnos a gusto con nosotros.

Por otra parte, otra cosa que me ayuda en las mañanas a sonreír, es escuchar la música que me gusta, ya sea en la casa, en la radio en el carro o al llegar a la oficina.

En síntesis, lo importante es valernos de diversos recursos, para poder darle literalmente la bienvenida al día. Concéntrense en que sus días haya algo de ilusión, dejando de lado los fracasos, solo tomando de ellos lo necesario para no volver a repetirlos.

Una vez leí: “Despertarse es como nacer todos los días por tanto es nuestro deber hacerlo de la mejor manera posible”.

Esta columna fue publicada originalmente en Caraota Digital

María Laura Garcia

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