El flujo vaginal es un líquido viscoso y generalmente transparente que segrega el cuello uterino de manera natural y fisiológica. No se debe confundir con el lubricante de los labios vaginales, pues de éste se encargan las glándulas de Bartolino y las glándulas de Skene vulvar, las mismas que producen el esmegma.

Durante la excitación, la mucosa vaginal también trasuda contribuyendo a la formación de la lubricación vaginal excitatoria.




El flujo vaginal regular sirve para diversos fines: por un lado, es un antibiótico natural que previene las posibles infecciones al mantener ácido el pH; y, por otro lado, es indispensable para tener unas relaciones sexuales satisfactorias.

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Al igual como sucede con los hombres, existen mujeres que pueden emitir un flujo vaginal mínimo, así como una lubricación excitatoria casi imperceptible, durante las relaciones sexuales. Son las denominadas mujeres secas, sin que ello en si constituya ningún tipo de enfermedad ni produzca incapacidad para la fertilidad; lo que puede traer es un poco de incomodidad durante las relaciones sexuales al no haber suficiente lubricación. Otras por el contrario pueden mojarse muy abundantemente.

El flujo vaginal puede ser escaso debido a causas orgánicas y psíquicas.

En cuanto a las primeras, las orgánicas, hay que destacar: infecciones en la vagina; falta de estrógenos, derivada de una premenopausia o menopausia, un posparto, lactancia, alteraciones del ciclo menstrual, consumo de anticonceptivos orales o diabetes. Consumo de antihistaminicos muy comunes para las alergias, medicamentos para el cáncer de mamas, etc. Esta escasez puede derivar en dispaurenia, o lo que es lo mismo: dolor durante el coito.

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En cuanto a las psíquicas, generalmente tienen que ver con cuestiones relacionadas con la sexualidad. Una vez se ha detectado y tratado el origen, la solución la encontraremos en los lubricantes artificiales preferiblemente a base de agua. Olvídense de la vaselina, mucho menos la glicerina, ni otros petrolatos que calientan por fricción y pueden producir irritación.

Si hacemos una lista de ingredientes del flujo vaginal, encontramos una composición parecida a la del suero. Agua, albúmina, glóbulos blancos, urea, alcoholes complejos, glicoles, cetonas, ácido acético, lactobacilos (las mismas bacterias que se encuentran en el yogur), y escualeno.

Durante la excitación sexual se produce en menor o mayor cantidad una lubricación genital que es la mezcla de la secreción del cuello uterino, la trasudación vaginal y la secreción de las glándulas de Bartolino y las glándulas de Skene.

Esta lubricación contribuye a crear un ambiente genital favorable para la recepción coital y disfrute de la relación sexual, por lo que en su ausencia pueden ocurrir relaciones sexuales incómodas.

Dr. Fernando J Serrano R-01




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