La menopausia es la etapa en la cual se produce el cese de la función ovárica con la consiguiente disminución de los niveles de estrógenos. Este cambio hormonal conlleva a una serie de síntomas como los “calorones”, la disminución de la libido, insomnio, cefalea, cambios de humor y muy frecuentemente se presenta un cambio en el grosor de la mucosa vaginal que se adelgaza y se acompaña  de una pérdida de la humedad en esta zona, lo que se conoce como atrofia vaginal. Aproximadamente  un 50 % de las pacientes postmenopáusicas puede presentarla.

¿Que síntomas presenta una mujer con atrofia vaginal?

También conocida como resequedad vaginal, la atrofia vaginal representa un problema importante para la mujer que la padece, debido a las limitaciones que implica para su vida sexual, presentando dolor y ardor de gran intensidad durante las relaciones sexuales por la falta de lubricación de la mucosa vaginal e impidiendo en algunos casos el coito.

Además de estos cambios en la vagina también se presenta una mayor frecuencia de infecciones vaginales y urinarias por el cambio en el pH vaginal.

La deficiencia de estrógenos posmenopáusica promueve cambios morfológicos y secretores en la vulva y la vagina. La vascularización reducida y el flujo sanguíneo que conducen a la lubricación alterada, la pérdida de elasticidad del tejido, el adelgazamiento del epitelio vaginal y la friabilidad del tejido son algunos de los cambios locales que contribuyen a los síntomas relacionados con el sexo.  Una disminución sustancial en la producción de glucógeno debido al adelgazamiento del epitelio vaginal promueve cambios en el pH vaginal y la flora con disminución de lactobacilos (que normalmente domina la flora vaginal), alta diversidad bacteriana y aumento de la susceptibilidad a la inflamación.

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¿Qué tratamiento se utiliza en estos casos?

Tradicionalmente la atrofia vaginal se trata con el uso de estrógenos locales o por vía oral. Sin embargo, en aquellas pacientes para quienes el uso de estrógenos pueda representar un riesgo, como es el caso de mujeres con antecedentes propios o familiares de cáncer de mama, o antecedentes de tromboembolismos,  el uso de estas terapias no es una opción.

Uso de láser para atrofia vaginal

Foto referencial

Recientemente un estudio publicado por Cruz, Steiner y colaboradores en la revista Menopause 2018, evalúa la eficacia del láser CO2 vaginal  comparado con el uso la terapia de estrógenos locales en vagina. Se evaluaron 45 pacientes postmenopáusicas y concluyeron que el uso del láser CO2 solo o en combinación con el uso de estrógenos locales es una buena opción en el tratamiento de los síntomas de la atrofia vulvovaginal.

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Se ha descrito la remodelación fraccionada de colágeno con láser de CO2 y los efectos de vascularización aumentada en vivo. La terapia con láser de CO2 microablativo también ha mejorado la salud vaginal al restaurar la flora vaginal al estado de premenopausia con lactobacilos predominantes.

En este estudio el  tratamiento con láser de CO2 consistió en dos o tres sesiones y sus efectos  durante el seguimiento persistieron durante 20 semanas.

¿Qué otras aplicaciones tiene el láser en ginecología?

Actualmente no sólo se utiliza el láser CO2 para el tratamiento de la atrofia vaginal. También se utiliza el láser Erbio, útil en los casos de tensado vaginal para lograr estrechar el canal vaginal al estimular la síntesis de colágeno y la actividad de los fibroblastos, aumentando la tonicidad de la musculatura vaginal, mejorando también la atrofia y los casos de incontinencia urinaria leve.

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Uso de láser en incontinencia urinaria leve

Imagen referencial

¿Es dolorosa la aplicación de esta técnica?

La aplicación del láser en la zona íntima es un procedimiento sencillo que se realiza en consultorio. Previamente se coloca anestesia local y es una terapia muy bien tolerada, que no requiere reposo y la paciente se incorpora inmediatamente a sus actividades.

Como podemos ver, la tecnología actual aporta nuevas opciones en el tratamiento de uno de los síntomas más importantes de la menopausia como es la atrofia o resequedad vaginal, problema que genera afecciones importantes en la vida íntima de la mujer menopáusica.

En esta etapa de la vida, donde aún la mujer puede tener y disfrutar una sexualidad activa, es importante señalar que este tipo de paciente no debe renunciar a su vida íntima por presentar síntomas como dolor y ardor. Hay opciones de tratamiento que puedes consultar con tu médico.

Por. Dra. Peggi Piñango