La mujer actual se preocupa por su cabello, su rostro, la piel del cuerpo, su ropa, y hasta sus uñas. Sin embargo la piel del área genital no es motivo de cuidados y generalmente consideramos que no es necesario su cuidado. Esto puede ser cierto si nuestras costumbres fueran como las de nuestras abuelas que difícilmente se rasuraban y el vello púbico cumplía su función: proteger el área  de infecciones.

Pero los hábitos de la mujer actual se dirigen a mantener la zona totalmente libre de pelo, conducta que no es criticable pero requiere seguir ciertos cuidados para prevenir procesos como la dermatitis que son más frecuentes en una piel expuesta y más susceptible.

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¿Cuales hábitos pueden afectar la piel de esta zona?

 

Depilación

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Actualmente la mujer moderna mantiene ciertos hábitos en el cuidado  de la belleza de su cuerpo y cabello, y no se excluye de esta práctica la zona genital. La piel de esta zona es expuesta a procesos agresivos como el rasurado y la depilación, que se practican con una frecuencia tan asombrosa como diariamente; la exposición a toallas sanitarias y protectores diarios con fragancias o cubiertas plásticas; ropa interior de lycra que favorece la humedad de esta zona; hilos dentales ….. y ni hablar de los jabones con que se realiza el aseo de esta zona como las barrras para lavar la ropa.

¿Que ocurre si no cuidamos la piel de esta zona?

Pueden ocurrir diversos procesos:

La aparición de distintas patologías como inflamación e infección de los folículos pilosos que son los puntos donde el pelo sale, conocido como foliculitis.

 

foliculitis

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El uso contínuo y excesivo del rasurado puede provocar el engrosamiento del pelo y de la piel, así como su oscurecimiento;  puede adquirir un aspecto acartonado y blanquecino conocido como liquenificación, caracterizado por un engrosamiento de la epidermis, cuyo tratamiento es largo y complicado.

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De igual forma, aunque al principio de usar estas técnicas  como el rasurado te sientas bien, el uso progresivo produce una especie de sensibilización de la piel que posteriormente con cada rasurado se torna eritematosa y dolorosa, haciéndola susceptibles de infecciones bacterianas o micóticas, limitando el quehacer diario por las dificultades que ocasiona incluyendo dificultades para sentarse  y para la vida sexual.

foliculitis

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¿Cuáles son las recomendaciones médicas para el cuidado de la piel del área genital ?

  • Primordialmente no abusar del rasurado o depilación con cera: puedes aumentar el intervalo de estas técnicas entre una o dos semanas según la respuesta.  Realizarlo más de una vez a la semana no es recomendable. Aunque la técnica de depilación con láser en manos experimentadas es la ideal si quieres mantener la zona libre de pelo, es una técnica costosa generalmente; utiliza entonces con moderación la cera o el rasurado. Recuerda realizarlo tomando las medidas de antisepsia necesarias en caso de hacerlo en centros estéticos y/o el cambio de hojilla oportuno.
  • Hidratar la piel de esta zona: después del baño y sobre todo después del rasurado aplica cremas hidratantes sin perfume para mantener la humedad de la piel.
  • Si observas alguna lesión no esperes que progrese para ir al ginecólogo: mientras más tarde más difícil y costoso de tratar.
  • Evita mantener por largos periodos la misma toalla sanitaria: lo recomendable es cambiar cada 4 horas como máximo.
  • Procura utilizar toallas sanitarias sin olor y con cubierta de algodón.
  • Aunque muchas pacientes tienen el hábito de usar protectores diarios, realmente esto no es necesario: una mujer sana no tiene por qué presentar flujo de algún color u olor. El flujo normal es trasparente y solo cercano a la ovulación puede ser más pegajoso, pero no debería de manchar. Acude a tu control ginecológico anual o antes si hay algún cambio.
  • El uso de jabones íntimos adecuados, con poco olor, son recomendables para el uso diario con el baño, debido a que equilibran el pH de la piel y nos ayudan a proteger la piel de los genitales e incluso las infecciones vaginales. Hay que recordar que el aseo de esta zona debe ser una vez al día o dos veces al día; no es necesario lavar un mayor número de veces porque elimina la capa protectora de la piel.

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Finalmente recuerda utilizar siempre productos suaves elaborados especialmente para esta zona, y acudir al médico ante cualquier síntoma.

Por. Dra. Peggi Piñango

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