En el artículo anterior publicado el 23.09 les comentaba que nuestro cuerpo está diseñado para sentir placer, por eso tenemos 5 sentidos y por eso produce una serie de hormonas, responsables del placer y la motivación (dopamina), aliviar el estado de ánimo (serotonina) y producir felicidad (endorfina).

También me refería a las creencias acerca del placer como “pecado”; la tendencia a asociarlo solo con el ámbito sexual, y de la cultura del esfuerzo en la que crecemos, como 3 de los factores que nos han permeado alejándonos de éste derecho natural como es el disfrute y el goce de vivir. Hoy conversaremos sobre la relación de la mujer con el placer.

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Desde la mirada de Camille Plaglia: “Las mujeres hemos avanzado mucho, pero no somos más felices”.

Efectivamente en el mundo actual, las mujeres ocupamos un lugar muy distinto al que ocupábamos años atrás, especialmente el relacionado con nuestra acción de elegir y a nuestra participación en el área laboral, sin embargo el planteamiento es que no todas hemos acompañado esos cambios externos con una transformación interna que nos permita vivir los logros con más disfrute, es decir, menos cansancio, culpa e insatisfacción.

Día Internacional de la Mujer

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Muchas mujeres se dedican a la carrera laboral en paralelo o no a tener familia, obteniendo beneficios económicos y personales importantes. Otras son gerentes de hogar, en el mejor de los casos con un salario emocional que compensa su dedicación. Otro grupo está en edad de estudio y las presiones también les resultan agobiantes (ser la mejor del salón, la más bonita, etc.).

Sea cual sea el rol y la etapa de la vida en la que se encuentren, la invitación es darnos cuenta que hay una MUJER que nos habita y que desea ser atendida.

Esta atención involucra todas nuestras dimensiones: cuerpo, mente y espíritu.
Como afirma la pedagoga y terapeuta Maureen Murdock “…las mujeres nos hemos identificado progresivamente con los valores masculinos de nuestra cultura, generando un desequilibrio interno dentro de sí que nos ha dejado marcadas y heridas”. Estos valores masculinos están relacionados con el pensar, plantearse objetivos, metas, hablar, hacer, acción, rapidez.

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Como todo en la vida se trata de estar en balance. La energía masculina es un gran impulso. La necesitamos para movernos, avanzar, poner límites, tomar riesgos, alcanzar logros. La energía femenina está relacionada con unir, contener, nutrir, dormir, entregarse, recibir, meditar, la lentitud. A la mujer del siglo XXI nos beneficia de gran manera darle espacio a esa energía en nuestra agenda enfocada en nosotras mismas.

Pareciera que tenemos que ser las mejores en todos los ámbitos – agrega la Dra Mireia Darder, psicoterapeuta Gestalt. El número de actividades que realizamos se multiplica y hay que estar allí. Dejamos de estar presentes para poder llegar a todo y nos dejamos la vida persiguiendo la perfección y el éxito.

La mujer actual, la del siglo XXI, sigue dando la espalda al placer sexual en muchos periodos de su vida, un instinto que está en ella y que rechaza o no prioriza sin siquiera ser consciente de ello.

La mujer de hoy ocupa un lugar en la sociedad, pero siguen vigentes en ella los modelos femeninos de su familia, unos patrones desvinculados del placer en general y del sexual en particular.”

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Un buen motivo para hacerlo es estar conscientes que el hecho de no darle prioridad en nuestra vidas al placer, puede conducir a producir Anhedonia: incapacidad de sentir y experimentar placer, así como la pérdida del interés por las cosas.

De hecho las personas que experimentan Anhedonia pierden todo el interés por llevar a cabo actividades que solían disfrutar y tienen una menor capacidad para sentir placer. Presentan una sensación profunda de apatía y desgana. Es un síntoma central del trastorno depresivo mayor, pero también puede ser un síntoma de otros trastornos de la salud mental. Hay personas que experimentan Anhedonia sin necesidad de padecer trastorno mental alguno.

¿Cómo entonces cuidar la mujer que somos y reconectarnos con el placer?

• Aceptar que el placer es salud, y dejar de verlo como algo superfluo o banal.

• Tomar tiempo al día para la contemplación y la gratitud: la brisa, el paisaje, el lugar que habitamos, las cosas que nos brindan comodidad, el cuerpo que nos lleva y trae, la crema que aplicamos en nuestro cuerpo.

• Saborear y degustar los alimentos, bocado a bocado.

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• Agendar tiempo para descansar y relajarnos: desde 1 minuto por hora para respirar, hasta lo que cada una considere. En este sentido recomiendo sesiones de Biodanza como hermosa practica para “soltar la cabeza” y entregarnos al sentir.

• Aceptar que podemos tomar las riendas de nuestra vida, y que la vida no es la que nos lleva de una actividad a otra sin prisa ni pausa. Si podemos aprender a vivir desde el placer.

• Disfrutar nuestro cuerpo: con o sin curvas, con menos o más kilos, se trata de aceptarnos y disfrutarnos. Nuestro cuerpo es perfecto tal y como es.

• Apreciar y honrar nuestro ciclo menstrual.

• Empoderarnos de nuestra sexualidad: creernos que merecemos una vida sexual plena, un acceso al placer propio. Atrevernos a experimentar, a jugar, a sentir y a vivir el cuerpo en su plenitud: reconocer nuestros genitales, nuestras sensaciones corporales.

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• Ser curiosas, muy curiosas e investigar, leer sobre energía femenina, respiración ovárica, el clítoris como órgano de placer, ciclo menstrual, diosas y todo lo pertinente a reconectarnos con la esencia femenina que somos.

A tomarnos el placer seriamente!!

Patricia Pérez

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