En estos días en los cuales lamentablemente el buscar remedios para nuestros males en las farmacias no es tarea sencilla, que bueno sería que mi abuela estuviese cerca, para enseñarme todo lo que sabía de remedios caseros, derivados de esa cantidad de hierbas venezolanas, que todos tanto menospreciábamos cuando chiquitos, ya sea, por su sabor, aspecto y por eso de cómo para qué, si siempre se podía comprar una pastillita en la farmacia.

Uno de esos tantos remedios mágicos que ella usaba para satisfacer un sinfín de necesidades era el bicarbonato de sodio: que si para el aliento, para desmanchar una prenda de vestir blanca, que si para blanquear los dientes, que si para un malestar estomacal, que si para las plantas y… mucho más. De hecho, como remedio alternativo, su uso se remonta a principios del siglo pasado.

Por ello, hoy me pareció útil, compartir con ustedes, parte de esos conocimientos, no sé si empíricos, porque estoy segura que la ciencia ya les encontró justificación a su pertinente uso.

Bicarbonato de sodio

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Vaya versatilidad!

Diversos medicamentos para aliviar la acidez estomacal en su composición tienen bicarbonato de sodio por ser alcalino, lo que ayuda contrarrestar dicha condición, al disminuir el ácido gástrico. Por otra parte, ayuda a eliminar el mal aliento y blanquear los dientes. Muchos dentífricos, en sus inicios y ahora como novedad, incluyen este componente para desmanchar la dentadura sin dañar el esmalte. Por otra parte, el bicarbonato de sodio elimina el mal aliento naturalmente, al remover las bacterias y modificar el pH bucal, es decir, alcalinizándolo. Mi abuela me hacía cepillar los dientes y la lengua con bicarbonato más agua. También cuando tenía dolor de garganta me obligaba a hacer gárgaras con agua de limón y bicarbonato (con sabor a gaseosa, jajaja!) para bajar las molestias y erradicar la infección. Aunque me enteré recientemente que el bicarbonato mezclado con este cítrico pierde efectividad.

Como ayuda a barrer las “bacterias” resulta  útil como una especie de exfoliante de la piel en aquellos que tienen acné, puntos negros, comunes en las pieles grasas, y las impurezas. Prueben una mascarilla con agua y bicarbonato dejándola actuar durante 20 minutos. Que por cierto, esta pasta también puede aplicarse sobre las lesiones que provocan las eruptivas como la lechina para bajar la picazón o en las picaduras de insectos.

Pero como todo, tengan cuidado de no excederse en su consumo, porque con el pasar del tiempo, si se consume sin control pudiera enfermar los riñones. Dos cucharadas soperas de bicarbonato es más que suficiente.

El bicarbonato de sodio es un gran ejemplo de las alternativas que nos da la naturaleza para preservar nuestro bienestar, así que a aprovecharlas.

Esta columna fue publicada originalmente en Caraota Digital.

María Laura Garcia

 

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