Este 14 de marzo de 2018 falleció a los 76 años de edad el científico Stephen Hawking.

Hawking fue diagnosticado a los 22 años con ELA, Esclerosis Lateral Amiotrófica, la enfermedad que lo condenó a vivir en silla de ruedas y sometido a hablar mediante un sintetizador de voz.

Aunque los médicos le dieron solo dos años de vida en ese momento, vivió 54 años más.

Según la nota que publica El País, “la ELA redujo el control de su cuerpo a la flexión de un dedo y el movimiento de los ojos, pero su apabullante intelecto, su intuición, su fuerza y su sentido del humor, combinados con la destructiva enfermedad, convirtieron a Hawking en símbolo de las infinitas posibilidades de la mente humana, y de su insaciable curiosidad”.

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 ¿Qué es la ELA?

La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), es una enfermedad neurodegenerativa, considerada entre las enfermedades raras.

Forma parte de un grupo de neuropatías motoras, que provocan una degeneración física progresiva, haciendo perder a los enfermos el control de sus músculos, según explica AFP.

Debido a la ELA,  Hawking sólo era capaz de controlar un músculo de su cuerpo, de la mejilla.

La enfermedad empieza con la pérdida de la capacidad de mover los brazos y las piernas. Cuando la parálisis alcanza a los músculos del diafragma y la pared torácica, los pacientes pierden su capacidad respiratoria y requieren asistencia artificial.

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Además de ser incurable, según las estadísticas, los pacientes disgnosticados con ELA suelen fallecer máximo 36 meses después del diagnóstico, a menudo por incapacidad respiratoria. Por eso el caso de Hawking sigue siendo un misterio para la ciencia.

 

Si quieres conocer más detalles sobre como la Esclerosis Lateral Amiotrófica cambió la vida de este brillante físico, te recomendamos ver la película La teoría del todo, donde se recrea su vida.

 

 

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