Una de las patologías ginecológicas más frecuentes pero menos diagnosticada es la endometriosis; esta patología se define como la presencia de tejido endometrial, que en condiciones normales solo se encuentra dentro del útero, en ubicaciones extrauterinas como los ovarios, intestinos, pelvis, vejiga y recto. El endometrio es el tejido que reviste la capa interna del útero; tiene un crecimiento progresivo durante el ciclo menstrual y se desprende durante la menstruación ocasionando la típica hemorragia  que caracteriza estos días.

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En el caso de la endometriosis, los focos de este tejido presentes en las zonas ajenas al útero también presentan los cambios descritos con el ciclo menstrual, y progresivamente se pueden formar quistes de contenido hemorrágico, conocidos como quistes endometriosicos o endometriomas.

La causa exacta no se conoce, sin embargo se han relacionado factores hormonales, inmunológicos y genéticos. Es más frecuente en hijas de madres con endometriosis, mujeres que no han tenido hijos o aquellas que han presentado su primera menstruación a edades tempranas.

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¿Cuáles son los síntomas de esta enfermedad?

Principalmente dolor pélvico, dolor con las menstruaciones, con las relaciones sexuales, e incluso con las evacuaciones.

Las pacientes que presentan endometriosis habitualmente refieren largos años de dolor pélvico que no ha mejorado con ningún tratamiento e incluso han acudido a varios médicos sin lograr resolver su sintomatología.

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¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Una historia clínica detallada es el primer paso para el diagnóstico: conocer los antecedentes maternos, la historia menstrual, la paridad de la paciente, los antecedentes medicamentosos y su eficacia ante el dolor, los hábitos intestinales, y descartar síntomas como flujo vaginal o síntomas urinarios.

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En una paciente que consulta por dolor pélvico crónico, síntoma principal de esta patología,  una de las primeras herramientas dentro de los exámenes paraclínicos es la ecosonografía pélvica o transvaginal, que permite evaluar la presencia de quistes endometriósicos y descartar otras causas de dolor como los miomas uterinos, dispositivos intrauterinos traslocados, tumores de ovario, por mencionar algunas causas.

Sin embargo, si la paciente afectada solo presenta pequeños focos de endometriosis, la afección no será visible por ecosonografia y  la principal estrategia para el diagnóstico es la laparoscopia, técnica quirúrgica mediante la cual se introducen dispositivos ópticos  a través de pequeñas incisiones en la pared abdominal que permiten visualizar directamente la cavidad pélvica y al mismo tiempo tratar las lesiones.

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¿Qué consecuencias  tiene esta enfermedad?

Principalmente en aquellas pacientes no tratadas o que han demorado en ser tratadas, la extensión de los focos de endometriosis puede originar infertilidad por obstrucción de la permeabilidad de las trompas uterinas,  y en estos casos probablemente las pacientes ameriten recurrir a técnicas de fertilización asistida como el in vitro para lograr embarazarse.

Además las pacientes con endometriosis habitualmente  pueden presentar episodios severos de dolor que limitan la cotidianidad y ocasionan ausencias laborales.

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¿Qué opciones de tratamiento se utilizan en estos casos?

Los medicamentos descritos para el tratamiento medico incluyen:

Pastillas anticonceptivas: mejoran el dolor pero no eliminan los focos de  endometriosis.

Píldoras o inyecciones de progesterona: ayudan a disminuir el tamaño de los quistes y disminuyen el dolor.

Agonistas de las gonadotropinas: disminuyen la síntesis de estrógenos por los ovarios, previniendo la aparición de nuevos focos de endometriosis, sin embargo su uso  es limitado a 6 meses de tratamiento  debido a que ocasionan un efecto menopaúsico en la paciente, con síntomas como calorones, resequedad vaginal, cambios de humor, insomnio y riesgo de osteoporosis.

Analgésicos: para el alivio del dolor.

Laparoscopia: la principal herramienta diagnóstica y terapéutica en estos casos. Una vez que se realiza se mantienen las opciones de medicamentos con el fin de prevenir la aparición de nuevos focos, y  controlar los síntomas.

Recordemos entonces que el dolor pélvico crónico puede ser la manifestación de esta enfermedad que requiere tratamiento oportuno para controlar los síntomas que pueden impedir la vida cotidiana de algunas pacientes y ocasionar consecuencias importantes para su fertilidad.

Por. Dra. Peggi Piñango