El acoso es una forma negativa de ejercer poder sobre otra persona. Cada tipo de acoso es consecuencia de un perfil psicológico particular. Por lo general, el acosador presenta determinadas características, es decir, hay elementos que le dan poder, bien sea una relación de cercanía, o el acceso a la víctima a través de otros medios como teléfonos, correos electrónicos y redes sociales.

Este tipo de personas presenta una conducta compulsiva para cumplir con una obsesión; requiere contacto constante, es insistente y busca ejercer su voluntad. El acoso psicológico en los ambientes laborales se conoce como mobbing, que significa asediar, acosar. Aunque muchos lo piensen, no es exclusivo de los jefes, también puede darse entre compañeros de trabajo e incluso de subalternos hacia los superiores. Ocurre cuando el acosador, quien quiera que sea, se siente amenazado con el desempeño de la víctima.

El acoso laboral o mobbing tiene graves consecuencias, y se presenta en diferentes formas.

Ignorarte: ni tus ideas ni tú son tomadas en cuenta, no te dejan expresarte.
Burla: puede ser a tus espaldas o directas, se crea un triángulo entre acosador, espectadores y víctima.
Descalificaciones: culparte por faltas que otros cometieron, ponerte trabas, enviarte emails internos con calumnias sobre tu trabajo o persona.
Abuso de autoridad: actuar hostilmente con sus subordinados, menospreciar, gritar, tener malos tratos, sembrar miedo.
Injusticias: falta de reconocimiento, no otorgar permisos eventuales o importantes, constantes amenazas de despido.
• Violencia física: ataques físicos por diferencia de opiniones o intereses particulares.
Violencia sexual: insinuaciones de jefes o compañeros de trabajo, miradas lascivas o inapropiadas, condicionar situación laboral a cambio de favores sexuales.

El bajo rendimiento laboral, la baja autoestima y ambiente laboral hostil son solo algunas de las graves consecuencias que el mobbing acarrea.

El acoso laboral también puede aumentar la posibilidad de accidentes, problemas con la familia, pérdida del empleo, tensión nerviosa, estrés, depresión y suicidio.

Solo es acosado quien tiene actitudes de miedo o inseguridad. El acosador escoge a su víctima entre las personas psicológicamente más débiles; sabe notar que su víctima no tiene las herramientas para enfrentar la situación de peligro, y suele tener reacciones que refuerzan el poder del acosador.

La víctima suele confundirse y, aunque trata de defenderse, termina cayendo en el juego del acosador, lo que produce momentos de angustia en los que experimenta culpa y vergüenza. Por lo general, son personas exitosas que no están conscientes de su valor y capacidades, y asumen una posición sumisa, temerosa y complaciente ante el abuso.

La finalidad del victimario es debilitar psicológicamente a la víctima y hacer que pierda la fuerza, no cumpla sus funciones o renuncie. Por eso utiliza desde agresiones verbales, hasta la sobrecarga de trabajo o asignación de tareas imposibles de realizar para causar angustia.

¿Cómo puedes enfrentar el mobbing?

1. Trabaja en reforzar tu autoestima: el abuso no es normal, y tú no mereces maltratos.
2. Detenlo a tiempo: si observas señales de mobbing en tu entorno laboral, enciende la alarma, no caigas en su juego de inseguridad y agresión.
3. Busca orientación: si eres víctima de acoso laboral, busca asesoría para que obtengas las herramientas necesarias y puedas solucionar el conflicto y tomar decisiones asertivas.
4. Si la situación es insostenible: debes buscar ayuda psicológica para superar las consecuencias derivadas del abuso.
5. Denuncia el acoso laboral.

Es importante no permitir que el acosador influya en nuestra carrera profesional, y mucho menos en nuestra vida familiar. Anula su capacidad de amedrentamiento ignorando sus opiniones y presencia. No caigas en su juego de ridiculizarte, no permitas que afecte ni tu salud, ni tu ambiente de trabajo.