Tal y como les comentaba en semanas pasadas, la verdad es que hay momentos en los que me cuesta compartir con ustedes mi día a día (experiencias) a través de estas columnas o en mi cuenta de Instagram, pues no sé qué tan buen ejemplo puedo ser. Es tarea ardua no dejarse contagiar por el pesimismo que lo caótico del día a día inyecta en nuestro espíritu. Y una semana como esta, es propicia para reflexionar, para reencontrar la FE en ese ser superior que guía nuestras vidas de la manera más sabia, en aquellos que somos cristianos o católicos.

“Todo, hasta lo peor, sucede para dar lugar a transformaciones positivas”. Lo hemos escuchado ¿cierto? … pero siempre se olvida.

Les confieso, que a pesar de recomendarles mantener el equilibrio, a mí también, en innumerables momentos, me resulta increíblemente difícil. En circunstancias así, es decir, como las que atravesamos en Venezuela, el gran “músculo intangible” a ejercitar es la VOLUNTAD, para no perjudicar nuestro cuerpo en un arrebato de ansiedad con cualquier exceso o para despegarse de las noticias, de las redes y del Whatsapp, entre otros; incluso los nervios y la tensión van haciendo mella paulatinamente en nuestra salud.

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Planificar una agenda de bienestar, es algo que ocupa espacio mental, que muchos ocupamos en resolver vicisitudes. Para la gran mayoría, se vuelve complicadísimo, salir a hacer ejercicios o a refrescar el alma, para relajarse de alguna manera y dormir reparadoramente. Otros ante esto alegarán: la delincuencia, el tiempo, el dinero, etc…, ¿cómo me ejercito? Pero créanme, hay muchas formas, lo que debemos es esforzarnos e ingeniárnoslas para no perder bienestar. Actualmente la salud es un lujo a preservar a toda costa.

¿Cómo podemos mantenernos en una rutina saludable en situaciones críticas?

Como les escribí párrafos atrás, primero reflexionando sin parar y conectándonos con aquellos que como nosotros viven en la búsqueda, o al menos lo intentan bien, de resguardar su calidad de vida, ya sea gracias a la puesta en práctica de buenos hábitos o porque se mantienen en un camino de profunda FE. La Semana Santa es precisamente eso, una época para hurgar en el espíritu.

¿Por qué reflexionando? Porque si tratamos de revisarnos permanentemente y evaluamos las consecuencias de nuestros actos, sabremos cuándo parar las conductas nocivas. ¿Por qué andar con gente como nosotros? Porque es más fácil mantenernos en lo correcto cuando nos cuidamos los unos a los otros o bien, nos da más vergüenza salirnos de la senda adecuada, cuando los que nos rodean NO lo hacen. ¿Por qué apoyarnos en los que creen en un ente superior y además se comportan demostrando que respetan a ese Dios predicando con el ejemplo? Porque siempre creen que algo bueno pasará más fluyen confiados en que Dios siempre lo hará mejores y pensar así, definitivamente genera paz.

Amigos, en épocas “turbulentas”  es muy fácil enfermarse razón por la cual, es cuando más debemos cuidarnos y poner en práctica, lo más que se pueda, todos aquellos consejos que hemos escuchado de los que saben: hidratarnos adecuadamente, ejercitarnos regularmente, comer poco y balanceado de lo que conseguimos, descansar y dormir lo suficiente.

¿Qué se me ocurre que podemos hacer para hacernos fácil la tarea? Si quiere escuchar las noticias, hágalo mientras camina o corre intensamente con un radio portátil pues drenará cualquier emoción que éstas les generan y aprovecha el tiempo para realizar dos cosas a la vez (así lo hago yo). }

Si en algún momento le da por comer, conténgase y es en ese instante, que se va a poner como un loco o loca a responder correos, a mandar o leer cadenas o conversar en los infinitos chat. Si quiere hablar con alguien de política o economía, no lo haga en una mesa comiendo, invítelo al parque y hablen mientras están caminando muy rápido. Ahora bien, si lo que quiere es dormir relajado y al menos 4 horas de manera profunda, trate de ver películas esperanzadoras (por ejemplo: Invictus, The Help en español Criadas y Señoras, Wonderful, etc.)  que reflejan historias reales que demuestran que sí  pueden haber finales felices a pesar de la mucha adversidad porque, amigos, indiscutiblemente TODO pasa.

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Yo como ustedes, soy un ser humano que trata todos los días de hacer mejor las cosas, a veces me salen bien y en otras oportunidades me cuestan demasiado; lo que sí no podemos permitirnos es rendirnos y dejar de intentarlo. El camino siempre debe transitarse buscando la excelencia. ¡Sí se puede!

María Laura Garcia