Si en algo nos caracterizamos como seres humanos es que cada uno de nosotros tiene una personalidad definida, y así mismo ocurre con los personajes de ficción. Y es que tener una clara definición psicológica de sus personajes permite facilitar la construcción y evolución de los mismos.  Sin embargo, algunos de nuestros superhéroes pueden tener ciertos trastornos mentales.

Los superhéroes y los trastornos mentales

Si hay un arquetipo de personaje cuya narrativa se beneficia enormemente de la fragilidad mental, es el de los llamados superhéroes, ya que este recurso permite humanizarlos y facilitar la identificación por parte del espectador.

En ese sentido, podemos ilustrar elementos de la psicología con estos coloridos personajes, y algunos de los héroes más populares cuyo interés radica en algún trastorno mental pueden ser los siguientes.

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Spiderman

El hombre araña obtuvo la capacidad de trepar por las paredes gracias a la picadura de una araña radioactiva, pero no fue hasta que fue víctima de la tragedia que tuvo esta propiedad. Al principio usaba sus poderes en el mundo del espectáculo, con fines egoístas, y no fue hasta que dejó escapar a un ladrón, que mataría a su muy querido tío Ben, que aprendería su famoso mantra: todo gran poder conllevar una gran responsabilidad.

A partir de entonces, el personaje adquiere unos valores morales inflexibles, sacrificando su vida personal cada vez que pudiera usar su poder para ayudar a alguien. Así, repetidas veces su dedicación excesiva al deber le ha llevado a abandonar relaciones personales, oportunidades laborales o a enfrentarse con la policía u otros superhéroes, ilustrando síntomas que podemos encontrar en el Trastorno de Personalidad Obsesivo-Compulsivo.

Hulk

Tras la exposición a la radiación, Bruce Banner adquiere la maldición de transformarse en un monstruo destructivo llamado Hulk. En clara inspiración de la obra de Lewis Stevenson, El asombroso caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde (la cual tuvo cierta influencia en los primeros estudios psicodinámicos), las personalidades de Banner y Hulk eran completamente opuestas, siendo aquel un brillante e introvertido científico y este un bruto irracional con la inteligencia de un niño, en un evidente caso de trastorno disociativo de identidad, en el que ninguna de las personalidades tiene recuerdos de lo que hizo la otra cuando estaba fuera de control.

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Además, la transformación en Hulk se produce ante altos niveles de estrés, por lo que Banner ha aprendido en varias versiones técnicas de respiración, meditación, etc.

Iron Man

Este personaje fue concebido como una antítesis de sí mismo: se trataba de un hombre de hierro con una enfermedad severa de corazón. Este concepto se extendió a lo largo de los años al terreno psicológico y, aunque se le ha orientado en ocasiones al trastorno narcisista de personalidad por su elevado ego, lo cierto es que, sobre todo, encontramos síntomas asociados con el consumo de sustancias, en concreto con el alcoholismo.

Y es que Tony Stark entorchó el compromiso de su editorial contra este problema social, siendo un empresario millonario que no podía controlar su consumo de alcohol, llevándole a perder sus relaciones sociales, su empresa, su casa y su armadura, si bien finalmente pudo sobreponerse y hacerse más fuerte, como tantas otras víctimas de esta afección. Eso sí, desde entonces el personaje solo bebe agua, evitando el estímulo discriminativo que pudiera desencadenar todo el proceso de nuevo.

Wolverine

Él es un mutante que sufrió la intervención de un experimento gubernamental en el cual reforzaron sus huesos de adamantium, el metal más duro del universo ficticio de Marvel cómics. Como consecuencia del trauma, el hombre X sufrió una amnesia retrógrada que le impedía recordar parte de su pasado. Sin embargo, con el tiempo se descubrió además que los recuerdos que conservaba no eran sino “implantes de memoria” insertados en el mismo experimento, es decir, falsos recuerdos inducidos de la misma forma que en los estudios de Elisabeth Loftus.

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Batman

Bruce Wayne presenció el asesinato de sus padres por un atracador a mano armada siendo todavía un niño, situación que le llevó a usar su herencia para convertirse en el luchador contra el crimen llamado Batman. Bruce revive la experiencia del asesinato de sus padres en fechas señaladas (el aniversario de la muerte, día de la madre…) o siempre que acude a la escena del crimen, como ocurre en los trastornos por estrés postraumático.

Además, tiene problemas para conciliar el sueño y, en ocasiones, alta irritabilidad y, aunque el exponerse a situaciones semejantes al evento estresante contradeciría el diagnóstico, este síntoma suele reflejarse en cómics y películas por la evitación constante de Batman hacia las armas de fuego.

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Con información de: psicologiaymente.net

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