“Lo que resistes, persiste. Lo que aceptas, te transforma”.  Carl Jung

 

Actualmente casi se habla solo de CRISIS y de CRISIS, la de la Tierra y la de la Vida, amenazadas de desaparecer pero todo lo que vive está marcado por las Metamorfosis del Cambio: del nacimiento, de la juventud, de la elección de compañero o compañera para la vida, de escoger una profesión, crisis del “demonio de mediodía” como la llamaba Freud, que es la crisis de los 40-50 años cuando nos damos cuenta de que estamos llegando ya a la cima de la montaña y comienza el descenso. Y finalmente, la de la muerte, cuando pasamos del tiempo presente a la eternidad de la vida cristiana, al Sansara de la iluminación o al Retorno para lavar Karma.

Las CRISIS son inherentes a nuestra condición humana. La cuestión es cómo nos AUTOREALIZAMOS en medio de ellas y les HACEMOS frente: ¿Qué lecciones sacamos de ellas y cómo podemos crecer con ellas. Por ahí pasa el camino de nuestra AUTORREALIZACIÓN y de nuestra maduración como seres humanos.

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La Realización Personal no consiste en la cantidad de Capacidades Personales que podemos realizar, sino en la Calidad De Habilidades Personales que empezamos a Practicar cuando nos entrenamos. Mi especialidad es entrenar Lideres y les digo Iniciando el proceso: -Si Quieres Cambiar A Los Otros, Empieza Por Cambiarte A Ti Mismo-.

Las negatividades y las crisis por las cuales pasamos, nos dan esta lección: la de despojarnos y prepararnos para la total plenitud. El país, la región y el continente, desde cualquier ángulo que lo consideremos, está contaminado de una espantosa falta de Ética. La falta de ética se revela en las cosas mínimas, desde las mentiras pequeñas que se dicen en casa a los padres, la chuleta en la escuela o en los concursos, el soborno de agentes públicos, el arrojar la basura en la calle, en la indiferencia, en el lenguaje vulgar y reptil , en las omisiones, distorsiones y generalizaciones, en la falta de estima, la envidia y la ignorancia extendida. 

Todo esto instituyo una masa crítica local y social corrupta (política, institucional, académica, religiosa y familiar), en especial portando una corrupción de la -Mente- que multiplico la ignorancia del –SER- y la Pobreza Espiritual por doquier, esos nos conduce a hacernos una AUTO-CRÍTICA ¿Quién Educo e Instruyo esta masa crítica, en que colegios-liceos-universidades se graduaron, a qué familiares modelaron?

Existen corresponsabilidades que hay que Asumir y Aceptar, para cambiar realidades.

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Aceptar lo que es, también significa respetarRespetarme a mí, respetar al otro y respetar el flujo de la vida. La Aceptación me permite enterrar el hacha de guerra y abrirme a las opciones que sí están en mi mano. Sólo desde la aceptación podemos empezar a tomar decisiones. Esas decisiones cambian nuestra forma del ver al mundo y cambian el mundo. Pongamos esto en un contexto: Imaginen que su familia no se comporta con Uds. como desearías. Viven esperando su cariño y aprobación, pero nunca llega. Lo único que llega son críticas y faltas de respeto.

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Resignarte supondría sentirte víctima de cómo te tratan, seguir aguantando su comportamiento, sufriendo por ello y acumulando resentimiento. Como no les acepto tal cual son y me resigno, me sigo “peleando” con la situación esperando consciente o inconscientemente que cambie su comportamiento hacia mí, generándome amargura y bajando mi autoestima al no actuar. Eso es lo que casa cuando opera la resignación.

 Aceptar la situación supondría comprender qué ocurre y desde el respeto, decidir qué quieres hacer con ello, qué puedes hacer tú. Digo desde el respeto porque cuando aceptamos lo que ocurre, dejamos de pelearnos con ello, y no sentimos la necesidad de cambiarlo. Lo estamos respetando. Nos podremos centrar no en lo que nos hace daño, sino en lo que podemos hacer nosotros para ser felices.

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En el ejemplo de la familia: No puedo ni quiero cambiarles, porque les acepto, pero si puedo marcar límites, tomar distancia, centrarme en lo positivo que aportan a mi vida y no tomarme de forma personal sus críticas. Acepto la situación. La situación va a seguir sin gustarte, pero se trata de dejar de invertir tu energía en sentimientos y emociones que no te apoyan a evolucionar (rabia, frustración, tristeza, ira , miedo, pánico…) para dedicarla  a cambiar lo que está en tu mano. La aceptación te hace responsable. Porque te permite elegir a ti ser mejor.

La diferencia entre Aceptar o Resignarse

Es que cuando me resigno, pienso que la vida me sucede y creo resistencia a los hechos que son contrarios a mis planes. Mientras que cuando acepto lo que me ocurre  fluyo con la vida y aprendo de cada situación que se me plantea.

 La Aceptación es un elemento necesario para surcar el sendero de la atención plena, con la aceptación uno recibe los hechos tal cual son. Le da una sensata y ecuánime acogida a la realidad, para adentrarse en ella y explorar con sabiduría sus recónditos recovecos. La realidad es compleja y sorprendente. Está llena de matices.

 Quien se resigna a su circunstancia paraliza su espíritu. Se inmoviliza y anula a sí mismo. Niega su Ser y rechaza con necedad las posibilidades que tiene a su alcance. Quien, acepta la realidad tal cual es, con tan humilde actitud, desvela la clave para que la realidad se rinda a sus pies. Con la aceptación se entra en sintonía con los hechos. Se es UNO con ellos. Con benignidad y fluidez se accede a las riquezas y posibilidades que la realidad, suspicazmente, resguarda y oculta detrás de un rostro brusco y esquivo.

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Es frecuente, en nuestra cultura, confundir la noción de aceptación con la acepción actual de resignación, cuando en realidad son antónimos. En su origen etimológico resignación tenía un sentido contrario al que se le asigna hoy. Proviene del latín –resignare– romper el sello que cierra algo. Volver a signar. Desde aquí fue evolucionando, o mejor, tergiversándose hasta la connotación actual de impotencia, abandono y sometimiento ante la adversidad que se vive.

Si descorremos el velo de la apariencia se distinguirá con claridad que resignación y aceptación se hallan en posiciones antagónicas ante la realidad. 


En la resignación hay ignorancia de las posibilidades. Con la Aceptación hay conciencia plena del límite. En la resignación se sobredimensionan las dificultades. Con la Aceptación se vislumbran las posibilidades. En la resignación sólo hay ojos para “ver” aquello que se carece. Con la Aceptación se ilumina aquello que aún se conserva.  En la resignación se paraliza toda acción. Con la Aceptación se pone en marcha la acción más sabia. En la resignación hay una vergonzosa sumisión.

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Con la aceptación uno encuentra la senda de “su” misión.  En la resignación hay dejadez y complicidad. Con la aceptación hay gentileza y superación.  En la resignación hay impotencia y desconsuelo. Con la aceptación hay fortaleza y serenidad.

 La Aceptación de lo real es lo que fundamenta la sinceridad de la existencia.
Aceptar la existencia es una acción que se debe realizar en lo más hondo de la vida.  Se requiere un gran temple anímico para aceptar la realidad como es. Por eso lejos de una postura facilista o derrotista es fortaleza de ánimo y claridad de la mente para afrontar la contingencia adversa.

 Hay tres reglas de oro para afrontar, con dignidad, las horas aciagas por más adversas que se presenten: 

  • Antes que nada, y por sobre todas las cosas, ACEPTAR los hechos tal como son.  
  • Estar de acuerdo con esta premisa hasta la fibra más íntima de nuestro ser. 
  • Antes de cualquier otro paso respetar al pie de la letra los puntos 1 y 2.

 Los dos postulados básicos que le permitieron al pueblo japonés reponerse de la ignominia de las dos bombas atómicas, de Hiroshima y Nagasaki, fueron los siguientes: 1) ¿Qué es lo que aún tenemos? o en otras palabras: ¿Con qué contamos? 2) Con esto que poseemos: ¿Qué podemos hacer? 
Sólo la Aceptación de las circunstancias como son, por más dolorosas que sean, puede promover tan valiosas actitudes.

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Hay un proverbio japonés que reza: Si las entiendes, las cosas son lo que son; y si no las entiendes… las cosas son lo que son. 
Cuanto más se intenta forzar un cambio mayor resistencia se promueve, con lo cual se logra lo opuesto a lo que se pretende. Esto resume lo que pasa en muchos de nuestros países, por ello, impulsémonos juntos a Aceptar para sobrepasar las diversas crisis.

La Aceptación abre los ojos, ilumina la comprensión, alumbra el camino, despierta la razón, aguza los oídos, refina el tacto, aclara el gusto, sensibiliza el olfato, sintoniza el corazón, redobla la fortaleza, templa el ánimo, fertiliza la paz, inspira la paciencia y nutre la sabiduría.

Para clarificar aún más la noción de aceptación apelaré a la siguiente imagen: Imagine, amigo lector, que se halla atrapado en una arena movediza. Está allí solo y con la necesidad apremiante de poner a salvo su vida con premura. No hay nadie cerca que pueda acudir ante sus gritos de auxilio y tampoco ninguna rama o algo parecido de donde pueda asirse. Debe salvar su vida. ¿Qué hace?

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Si se deja arrastrar por la desesperación realizará movimientos alocados, descoordinados e inoperantes, desplazando de tal modo la arena que facilitará su hundimiento, rápidamente. Si, en cambio, logra tener Autodominio de sí ante tal peligro y sobreponiéndose al temor, consigue relajarse y hacer la “plancha” se mantendrá a flote, indispensable para salvarse. Luego, lentamente podrá ir desplazándose hacia la orilla.

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Este autodominio ante la contingencia adversa, esta capacidad de relajarse y mantenerse a “flote” es equivalente a la capacidad de Aceptación y lo que se consigue en nosotros cuando la aplicamos. La terapia de Aceptación basada en Atención Plena (Mindfulness) permite sanar heridas emocionales, depurar el sistema de creencias y fortalecer el musculo emocional. En el sendero de la Atención Plena cuando descubrimos y hacemos nuestra la Terapia de Aceptación, nos liberamos de cargas emocionales y de creencias mentales que nos hacían sufrir.

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 ¿Qué ocurre cuando nos resistimos cuando intentamos luchar contra aquello que nos hiere? Si priorizamos la lucha, estamos abonando el terreno para que el Resentimiento crezca con más fuerza.

Consumimos nuestras energías y nuestro tiempo “juzgando” algo que ya pasó y que no tenemos forma de modificar. En cambio, si miramos “el hecho” desde la Aceptación, podemos decirnos a nosotros mismos: Reconozco que aquello que pasó me hubiera gustado que fuera de otra manera, que no gano nada quedándome atrapado allí. Acepto lo que ocurrió y ahora voy a mirar hacia adelante y poner todas mis energías en ver qué puedo hacer y no en pensar “¿cómo podrían haber sido las cosas?; sobre las que ya no tengo ningún control. Con la Aceptación nos liberamos.

Yo, tengo la Certeza que la raza humana está en el proceso de Despertar a una serie de cosas diferentes en muchos lados y al mismo tiempo. Lo veo en Venezuela, en Latinoamérica y en Iberoamérica palpablemente. Actualmente buenas voluntades accionamos juntos. No nos resignamos ante nuestro presente, lo Aceptamos y nos preguntamos:

Qué es lo que aún tenemos? ¿Con qué contamos? ¿Qué podemos hacer? Si no es Ahora, ¿Cuándo? ¡Gracias por Ser, Estar y Existir!

En sintonía. Elsy MataMarcano @elsymatamarcano elsymatamarcano@hotmail.com Whatsapp: 0058 414 818 94 43  Facebook: Elsy MataMarcano VISITA:    www.fundacionarmoniaglobal.com.ve     www.pnleando.com.ve

Elsy Mata Marcano

Dra. en Filosofía. Locutora Profesional. Ecologista. Máster Trainer en PNL e Inteligencia Emocional. Trainer Coach. Instructora en Mindfulness y Meditación Zen. Activista por los DDHH y por la Paz Mundial. Especialista en Liderazgo y Comunicación. Escritora. Articulista Nacional e Internacional de Revistas y Diarios. Asesora Organizacional. Conferencista.

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