En estos días me llegó una de esas tantas cadenas de whatsapp que reducen o consumen nuestro tiempo a la nada, pero con suerte en este caso, ha sido una de las pocas que he leído completa y me pareció tan útil que voy a tratar de compartírselas en función de mi experiencia, pues se trata de un verdadero manual para la vida.

El mensaje resume, un conjunto de hábitos que debemos incorporar en el día a día y que pueden prolongar nuestro bienestar. Dos de ellos, indiscutibles: hidratarse bien más hacerlo simplemente o preferiblemente con agua y tratar de comer más de aquello que proviene de las plantas.

Emocionalmente, debemos vivir dotando nuestras acciones de estas tres palabras: energía, entusiasmo y empatía para con los demás, pues esto nos llevará asegurar el éxito en lo que hagamos. Espiritualmente es necesario para conectarnos con lo superior tomarnos de 10 a 30 minutos por día para meditar u orar.

Otro infaltable para activar y hacer productivo nuestro cerebro es realizar actividades que lo ejerciten, es decir, leer la mayor cantidad de libros, aprender cosas nuevas permanentemente y realizar actividades que promuevan la coordinación.

Entre los infaltables están el descanso y un sueño reparador, pues son esenciales para poder ostentar y preservar el bienestar. Duerman, al menos, 8 horas diarias.

Ejerciten su cuerpo, procuren aunque sea caminar, de 20 a 60 minutos por día y mientras lo hagan sonrían, esto los mantendrá físicamente independientes por más tiempo. Lo básico: mantendrán a punto su sistema musculo-esquelético.

bienestar físico

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Para la salud, insisto: lo emocional es esencial!

Si deseamos ser felices y estar satisfechos con lo que somos, debemos evitar comparar nuestra vida con la de otros, pues como reza el refrán: “caras vemos, corazones no sabemos”. Cada quien lleva su cruz a cuestas. La envidia es una pérdida de tiempo. Agradezcan a DIOS por lo que poseen, cuando vivimos desde la gratitud, suelen abundar las bendiciones y nuestro espíritu indefectiblemente se llenará de gozo. Y esa alegría reflejada en el rostro nos permitirá recibir lo mejor de los demás.

A toda costa debemos alejar de nuestra mente los pensamientos negativos, ellos transforman de la misma forma nuestra bioquímica cerebral y por tanto alteran el buen funcionamiento de nuestros sistemas.

Además el pensamiento es creador por proyección como lo han afirmado los grandes “gurú” de todos los tiempos. “Lo que sueñas es posible, sea bueno o malo”.

Eviten de cualquier forma todo tipo de exceso, ya que habrán escuchado mil veces que todo lo que sobre pase los limites, bueno o malo, puede resultar muy dañino. En esto, puedo hacer un paréntesis, con lo que es el exceso de seriedad y rigidez. Las personas obsesivamente estructuradas terminan enfermas mental  y orgánicamente; más por si fuera poco, les resulta complicado encajar en su entorno.

perdonar

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No desperdicien su energía en pequeñeces. Solemos invertir vanamente el tiempo, algo penoso cuando tomamos conciencia de lo escaso que es. Ahora bien, tómense el tiempo que puedan para hablar, piensen cuando lo hagan y aún en la peor circunstancia, háganlo en buen tono. Eviten hacerlo si están molestos.

Perdonar es un infaltable para sanar nuestra mente y en consecuencia prevenir males físicos. Si no cuentan con el crecimiento espiritual para ello, busquen ayuda de amigos o especialistas,… “sin perdón no hay salud” y “la vida es muy corta para odiar a alguien”.

Es fundamental hacer las paces con nuestro PASADO para no echar a perder nuestro PRESENTE. Si para algo sirve el recordar es para no cometer los mismos errores y aprender de ellos.

Entiéndase entonces que nadie dirige nuestra felicidad, únicamente nosotros mismos, puesto que la vida es una escuela y estamos en ella para aprender. Y en ese proceso el primer paso es entender que no podemos ganar todas batallas, por tanto hay que saber perder y perdonar.

Rodéense de afectos sinceros y para comenzar manténganse en contacto con su familia. Cada día den algo bueno a otros e intenten hacer sonreír por lo menos a tres personas. No le den tanta importancia a lo que otros piensen de ustedes.

Compórtense haciendo lo correcto y buscando la excelencia en todo, pues no tiene precio dormir en paz y sintiendo que uno siempre dio e hizo lo mejor.

Por buena o mala que sea su situación, todo pasa, entonces qué espera, no importa cómo se sientan, levántense, arréglense y salgan a comerse el mundo.

Cuando despierten en la mañana, agradezcan a DIOS por la gracia de estar vivos y mantengan su corazón siempre feliz.

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María Laura Garcia

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