Cuando se trata de prevención siempre hablamos de buena alimentación y actividad física regular, mas yo en muchos de mis artículos para caraotadigital.net así como en mis programas de A TU SALUD, hago más énfasis en el balance emocional como herramienta fundamental para hacer de la salud en general un hecho. Ahora bien, sin duda falta algo esencial que mi amigo el neurólogo Dr. Ciro Gaona, ha hablado hasta el cansancio en sus conferencias, y es la preservación del gran responsable orgánicamente de absolutamente todo, el cerebro. Por eso hoy, decidí dedicar mi espacio a este maravilloso órgano que nos debe obligar a establecer un nuevo orden al garantizarnos salud: cerebro, balance emocional, alimentación y ejercicio.

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Máquina sorprendente…

El cerebro, representa un increíble “centro de poder mental” que nos separa evolutivamente del resto de las especies. Se trata de una masa de aproximadamente kilo y medio, conformada por una gran organización neuronal cuyas conexiones eléctricas generan, a través de 3 inteligencias y un sistema las dinámicas que constituyen el ser humano: “pensamientos e imágenes”; “emociones y sentimientos”; “comportamientos, acciones y reacciones”; más la “mecánica no voluntaria” que pone en funcionamiento cada uno de los procesos que a nivel de nuestros órganos y tejidos mantienen vivo nuestro cuerpo.

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Esta masa perfecta, tiene gran capacidad para adaptarse y modificarse a medida que vamos acumulando experiencias más conocimientos durante nuestra existencia. Lo interesante y sorprendente de dicha máquina es que podemos expandir su potencial, inconsciente o conscientemente,  desarrollando las  denominadas inteligencias: la mental, emocional o comportamental que ya les mencioné.

Razonar, asociar, imaginar e intuir representan la inteligencia mental. La afectividad, motivación, los estados anímicos, el enamoramiento y las formas de relacionarnos socialmente, representan la inteligencia emocional. Nuestros patrones de comportamiento heredados, las nuevas rutinas;  más la habilidad de seguir parámetros en el tiempo constituyen la inteligencia comportamental.

¿Cómo potenciar nuestro centro de poder?

Lo primero es aprender permanentemente. Leer e informarnos, pues cualquier conocimiento nuevo genera conexiones más fuertes entre las neuronas. Incluyan en su rutina realizar ejercicios para mejorar la memoria, agudizar la concentración y reducir el estrés, como por ejemplo, la meditación. Como es lógico, es este punto es mandatorio desarrollar la espiritualidad, pues esa creencia en algo superior es un soporte magnífico para ajustar nuestras emociones negativas en momentos de dificultad, y vaya que en este país, lamentablemente sobran.

Motívense permanentemente, dedicando tiempo a lo que más les gusta. Respóndanse constantemente… “¿qué es lo que quiero?” Ábranse a los afectos, den mucho amor para recibir lo mejor de los que les rodean: en la familia, entre amigos y en el trabajo.

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Incluyan en su día a día, prácticas y hábitos saludables, comenzando por la alimentación y el ejercicio. Revisen sus conductas heredadas y cambien aquellas que no sean saludables. Bailen y practiquen disciplinas que les obliguen a coordinar.

La vida es sagrada, es un milagro, es, sin duda, un regalo maravilloso. Agradezcan tan esplendido obsequio cuidándose y enfocándose en todo, es decir, ocúpense también de su cerebro. Él es el centro de sus pensamientos, guía sus sentimientos y encauza sus acciones. Un cerebro fuerte es indispensable para vivir con bienestar.

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María Laura Garcia

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