La toxoplasmosis es una enfermedad que se produce por la infección del parásito Toxoplasma gondii, que puede contraerse al comer carne contaminada mal cocida, exponerse a heces de gato infectadas o mediante la transmisión de madre a hijo durante el embarazo.

La toxoplasmosis puede provocar síntomas parecidos a los de la influenza en algunos individuos, como dolor generalizado, ganglios linfáticos inflamados, dolor de cabeza, fiebre y fatiga; pero la mayoría de las personas infectadas no presentan signos ni síntomas. En los bebés nacidos de madres infectadas y las personas con el sistema inmunitario debilitado, la toxoplasmosis puede provocar complicaciones graves.

toxoplasmosis

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Infección fetal y neonatal

La transmisión congénita se produce cuando la infección aguda se adquiere por primera vez durante la gestación.  En la mayoría de los casos la transmisión se efectúa por vía transplacentaria.

La tasa de infección fetal está relacionada inversamente con la edad gestacional: es mayor cuando la infección materna ocurre en el tercer trimestre (59%) que cuando se presenta en el segundo trimestre (29%) o en el primer trimestre (14%). Aunque la severidad de la infección es mayor cuanto menor sea la edad gestacional en la que se adquiere la toxoplasmosis.

Al nacer, la toxoplasmosis es subclínica en un 75% de los casos y sólo en un 8% se presenta con un severo compromiso del sistema nervioso central u ocular.

Signos clínicos que con mayor frecuencia se presentan al nacimiento

Hidrocefalia, Sordera, Microcefalia, Neumonitis, Calcificaciones intracerebrales, Miocarditis, Convulsiones, Hepato-esplenomegalia, Retardo Psicomotor,  Fiebre o Hipotermia, Microoftalmía, Vómito, Estrabismo, Diarrea, Cataratas, Ictericia, Glaucoma, Exantema, Coroidoretinitis y Atrofia óptica.

La incidencia de secuelas en la población asintomática excede el 85% y pueden ir desde leves a severas. Las principales manifestaciones son: pérdida auditiva neurosensorial, retardo del desarrollo psicomotor, coroidoretinitis, hidrocefalia, epilepsia, ceguera y retardo mental. Los signos y síntomas pueden manifestarse meses a años después del nacimiento.

Cuidados preventivos para evitar la infección

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  1. No consumir carne cruda o poco asada.
  2. Consumir carne bien cocida (>60°C) o previamente congelada.
  3. Lavar las frutas, las legumbres y las plantas aromáticas antes de consumirlas.
  4. Lavarse las manos antes y después de toda manipulación de alimentos.
  5. Lavar los utensilios y las superficies que hayan servido en la preparación de los alimentos.
  6. Limpiar y desinfectar regularmente la nevera.
  7. En las comidas fuera de casa, evitar las legumbres crudas y preferir las cocidas.
  8. Utilizar guantes para jardinería  y para toda manipulación de tierra.
  9. No alimentar el gato con comida cruda. Hacer limpieza todos los días, de la cubeta de heces del gato, o usar guantes.

Recuerda consultar a tu médico cualquier síntoma que presentes durante el embarazo y seguir las recomendaciones de  higiene personal y de los alimentos.

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Por. Dra. Peggi Piñango

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