Pienso que todo se resume en comunicación. Como todo en la vida, los extremos son malos y es importante buscar el equilibrio una vez llega esa nueva personita a sus vidas. Los dos primeros meses como papás son muy duros. Son días de adaptación y descubrimiento de un nuevo mundo para los tres.

El hombre debe ser consciente de que su esposa está atravesando cambios físicos, mentales, espirituales y hormonales a los que no estaba acostumbrada y llegan todos al mismo tiempo. Como mujeres pasamos de sentirnos dichosas a frustradas en un segundo, de bellas a horribles, de flacas a gordas, de felices a tristes y a veces ni nos damos cuenta.

No obstante, creo que estos cambios se sienten en mayor o menor medida dependiendo de la personalidad de cada quien y de cómo se aborde la situación. Comunicación, comprensión, respeto, amor y paciencia son fundamentales.

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Dentro de su nueva vida que gira en torno a ese hermoso bebé deben abrir los espacios; no olvidarse de que primero que papás fueron novios o esposos. Esto es vital para cultivar día a día su relación que merece cuidado y dedicación como esa matica que va floreciendo en el hogar.

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 Ser creativos es la clave

Yo, la verdad no me puedo quejar, mi esposo y yo hemos sido un equipo desde el día que nos conocimos. Sin embargo, ha habido momentos en los que he tenido que levantar la mano y decir: ¡epa, amor, necesito ayuda! O en ocasiones es él quien me ha tenido que “halar las orejas” y decirme: ¡amor, déjame ayudarte! O “¡vamos a salir, ya!”. Porque las mamás somos así y creo que las primerizas más: nos ensimismamos en darles todo a nuestro bebé tanto que a veces nos olvidamos de nosotras y de nuestra relación de pareja –hasta del mundo exterior–.

Afortunadamente, han sido muy pocas las ocasiones en las que esto ha ocurrido porque siempre conversamos. Siempre hablamos de mantener la llama encendida, de no dejar que nuestro nuevo rol de papás nos suprima nuestros otros roles –sociales, profesionales, académicos–.

Al principio, los primeros meses la marea sube y baja con rapidez, esas olas van y vienen con ímpetu pero está en nosotros navegar esas aguas para llegar a tierra firme felices. Cada mes de nuestro bebé es una nueva aventura. Apenas superamos una etapa ya entramos a otra con nuevos retos.

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Mi invitación es a que conversen, propongan, sean creativos. Traten de sacar el espacio para ir al cine, al teatro, a bailar, a cenar o si no pueden salir porque no tienen con quien dejar al bebé, hagan una velada romántica en casa una vez se duerma su pequeñito. Se sentirán felices y plenos. Ustedes, mamás, descansarán. Déjense consentir por su pareja.

En nuestro caso, la relación entre mi esposo y yo se ha fortalecido de una manera increíble. Nos sentimos más conectados, con mayor amor, mayor pasión, mayor ternura, respeto y compresión y ahora más que siempre, pues somos un ejemplo a seguir para nuestro bebé. No es fácil la vida de pareja siendo padres pero es una aventura maravillosa.

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