La migraña es un desorden crónico del sistema nervioso, caracterizado por la aparición de episodios típicos recurrentes de dolor de cabeza, los cuales usualmente se asocian a náuseas, vómitos, intolerancia anormal a la luz y a los sonidos, además de algunas otras molestias menos frecuentes.  Se dice que uno tiene migraña si a través de su vida han ocurrido cinco o más ataques de dolor de cabeza no provocados que duraron de 4‐72 horas, lo suficientemente graves como para restringir notablemente o incluso prohibir las actividades diarias.

Los síntomas de advertencia, que se conocen como “aura”, pueden aparecer antes del dolor de cabeza o junto con él. Entre ellos se incluyen ver luces destellantes, tener puntos de ceguera o sentir hormigueo en una parte de la cara, el brazo o la pierna, etc. No obstante sólo el 20‐25% de pacientes con migraña experimentan aura.

Cerebro

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Migraña más frecuente en mujeres

Los estudios epidemiológicos poblacionales sobre la migraña informan sobre cifras altas de prevalencia, y su ocurrencia ocasiona serios trastornos en la vida social y laboral de las personas que la padecen.

Se sabe que es alrededor de tres veces más frecuente en mujeres que en hombres, y en el 50% de los pacientes aparece antes de los 20 años, siendo menos frecuente en mayores de 40 años de edad; otro aspecto característico es su elevada tendencia familiar (susceptibilidad genética)

En definitiva, la persona con migraña tiene una evidente susceptibilidad genética para padecer los peculiares episodios dolorosos, en respuesta a determinadas circunstancias externas, conocidas en conjunto como factores precipitantes o “disparadores”, algunos de los cuales se citan a continuación: el vino rojo,  la cerveza, los quesos fuertes, el chocolate, el glutamato de sodio, el exceso de café, cambios hormonales en las mujeres, estímulos sensoriales de varios tipos (luces brillantes, sonidos intensos, olores desagradables), el insomnio e hipersomnia, ejercicio físico intenso, cambios de temperatura, calor o frío, etc.

Migraña

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No obstante la gran cantidad de investigaciones realizadas en torno a la migraña, todavía no existe en la actualidad tratamiento curativo alguno, es decir aquel capaz de eliminar la enfermedad, mediante la supresión definitiva de su causa.

Por tal motivo la participación médica sin ser ideal, es muy importante y definitiva, para mejorar la calidad de vida de la persona con migraña, ya sea atenuando o suprimiendo el dolor y las otras molestias asociadas a los episodios de migraña (estrategia “abortiva”), como también mediante la profilaxis, a fin de evitar la aparición de nuevos episodios o cuando menos disminuir su excesiva frecuencia de repetición (estrategia preventiva).

Se conoce que muchas personas diagnosticadas de migraña, logran un buen control de sus molestias, simplemente, identificando y luego evitando sus personales factores de riesgo.

Cuándo contactar a un profesional médico

  • Está experimentando “el peor dolor de cabeza de su vida”.
  • Presenta problemas del habla, la visión, el movimiento o pérdida del equilibrio, especialmente si no ha tenido estos síntomas con una migraña antes.
  • Un dolor de cabeza comienza de manera repentina.
  • Los patrones del dolor de cabeza o el dolor cambian.
  • Los tratamientos que alguna vez funcionaron ya no sirven.
embolizacion de miomas uterinos

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  • Presenta efectos secundarios de los medicamentos.
  • Está tomando píldoras anticonceptivas y tiene migrañas.
  • Los dolores de cabeza son más intensos al acostarse.
  • Lo peor que Ud., puede hacer es auto medicarse y no consultar.

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Dr. Lenin Vivas

Medicina Interna – Medicina Crítica

 

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