Seguramente nadie se escapa de haber sufrido el angustiante, desesperante, alarmante y hasta enloquecedor llanto irritable de un bebé menor de 3 meses de edad. Tal vez nada en esta vida tenga tantas posibles explicaciones como las que surgen para justificar el llanto de un niño. El número de explicaciones será directamente proporcional al número de personas que rodean al bebé, y finalmente se impondrá la teoría del que haga su planteamiento con mayor vehemencia o imponga su carácter de experimentado en la materia.

Las explicaciones populares más escuchadas alrededor de un bebé que llora son: “tiene hambre, algo le duele, quiere que lo carguen, quiere tetero, no le gusta el pecho, tiene calor, agarró frío, tiene gases, no le sacaron bien los gases, le echaron  mal de ojo”  y pare usted de contar.

cólicos

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Todos los bebés lloran, pero ¿qué es lo normal y cuál es la definición de  cólico del lactante?

Se estima que entre el 10 y 26 % de los lactantes experimentan cólicos, que Wessel definió en su artículo clásico de 1954 usando la “regla de los tres”: llorar durante más de tres horas al día, durante más de tres días a la semana y durante más de tres semanas en un bebé que está bien alimentado y sano. Aunque el llanto es normal para todos los niños, con un promedio de 2,2 horas al día, los que tienen cólicos lloran excesivamente, son más difíciles de consolar, tienen un sueño interrumpido  y son la fuente de mucha ansiedad de los padres.

El cólico es un diagnóstico de exclusión que se realiza después de realizar una cuidadosa historia y examen físico para descartar causas orgánicas menos comunes. La alergia a la proteína de la leche de vaca, hernias, reflujo gastroesofágico, intolerancia a la lactosa, y otras patologías son posibles causas que el pediatra siempre debe descartar.

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Si su bebé comienza a llorar, lo primero que debe hacer es calmarse y NO entrar en pánico. Intente darle pecho, abríguelo o desabríguelo, revise el pañal por si necesita cambiarlo, asegúrese que no tenga un aumento de volumen en el área inguinal o genital, lo cual podría ser causado por una hernia, camine con su bebé en brazos ya que el movimiento y el contacto corporal puede aliviarlo, póngalo boca abajo sobre sus rodillas y frótele suavemente la espalda y así la  presión contra su vientre puede ayudar a consolarlo. Envuélvelo en una manta grande y delgada para que se sienta seguro y caliente.

Si se siente tensa y angustiada, pídale a un familiar o amigo que cuide al bebé y salga de la casa. Incluso una hora o dos de distancia le ayudará a mantener una actitud positiva. No importa cuán desesperante resulte el llanto de su bebé,  NUNCA lo debe  sacudir (batuquear). Sacudir a un bebé puede causar ceguera, daño cerebral o incluso la muerte. Si no logra calmar el llanto de su bebé con todas esas medidas sugeridas, consulte a su pediatra para descartar algún problema orgánico.

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Dr. Murís Saad David

Pediatra-Puericultor

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