Actualmente es indispensable hacernos de herramientas para alcanzar o preservar nuestro bienestar mental indispensable para poder mantener nuestra salud física. A estas aturas creo que nadie duda que las alteraciones emocionales sostenidas en el tiempo son el origen de innumerables males o enfermedades.

Mundialmente los principales trastornos psíquicos son las depresiones, la ansiedad, los ataques de pánico y los desórdenes de la personalidad. Lo importante es que reconozcamos estos problemas como enfermedades precursoras de muchas otras que deben ser atendidas de inmediato para de la mano de especialistas y otros recursos espirituales solucionarlas, para con ello evitar desenlaces lamentables. Una herramienta terapéutica maravillosa, según arrojan muchos estudios científicos, es la AMISTAD y/o los lazos afectivos.

Para comenzar, la amistad es una píldora muy útil para curar la soledad. Se fundamenta en la sintonía, la generosidad, reciprocidad y la confianza. La amistad se hace de confidencias y se deshace con indiscreciones.

La “amistad saludable” genera salud y ayuda al desarrollo personal más colectivo. Impacta en positivo en el bienestar individual y grupal. Ayuda a fortalecer nuestra identidad transformadora.

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La amistad, según expertos es un recurso verdaderamente especial para propiciar bienestar, ya que constituye un “oasis” en medio de un mundo lleno de problemas y obstáculos. Los amigos, nos ayudan a llenar los vacíos emocionales y a recordar quienes somos realmente. Materialmente hablando, algo importante para los incrédulos, los científicos han determinado que existen sustancias químicas producidas por el cerebro que ayudan a crear y mantener lazos de amistad.

Ante las dificultades, cuando se segregan las hormonas relacionadas al estrés, los amigos sienten la necesidad de agruparse por la tranquilidad que se desprende de sentirse apoyado por otros. Y cuando en consecuencia, los amigos se reúnen para darse sostén, se produce una cantidad importante de “oxitocina”, hormona que estimula a su vez la producción de endorfinas, de dopamina y de fenilananina, sustancias que se relacionan con el amor, la ternura, el entusiasmo y la alegría. Todas estas emociones y sentimientos reducen el estrés más agudo.

Se cree fehacientemente que las personas que no tienen relaciones de amistad sólidas, en el tiempo,  no gozan de buena salud. Por tanto,  la amistad, prolonga la vida”, porque nos ayuda a vivir mejor. Diversos estudios sobre la salud indican que, cuantos más amigos tengamos, mayores son las probabilidades de llegar a viejos sin problemas físicos y con bienestar emocional.

Después de repetidos estudios, se ha constatado que los lazos emocionales existentes entre las personas que son amigas verdaderas y leales, contribuyen a una reducción de riesgos de enfermedades ligadas a la presión arterial y dislipidemias, así como otros trastornos pero mentales. Lo cierto es que esos estudios señalan que cuantos más amigos tenemos, mayor es la probabilidad de que lleguemos a viejos sin problemas físicos pues principalmente disminuye el estrés.

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Un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), define que la oxitocina, es una sustancia que amortigua la reacción de pelear y escapar; y propicia la reunión y el efecto.

La amistad ayuda a superar momentos críticos, como la muerte de un ser amado o cualquier otra perdida o fracaso. Quien puede confiar en un amigo, reacciona y se recupera en un lapso menor que aquéllos que no tienen a nadie en quien apoyarse, porque la amistad representa una excelente fuente de alegría y fuerza.

Si se rodean de amigos felices y optimistas estarán aumentando su felicidad casi sin darse cuenta. En cambio, si deciden tener amigos tóxicos o infelices, seguramente serán menos felices de lo que se merecen y sufrirán problemas con algunos de ellos. Por esto resulta tan importante tener relaciones sanas en general.

Los buenos amigos aportarán seguridad emocional y podrán mejorar su sentido de pertenencia y propósito. Al igual que una manada de aves que vuelan juntas, así se sentirán en su círculo de amistades, volando por sí mismos pero rodeados de compañeros que compartirán en ese largo viaje con una visión similar del mundo.

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María Laura Garcia

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