Rick Hansom dice: “puedes tener compasión por ti mismo, que no es pena por ti mismo.  Se trata simplemente de reconocer que ‘esto es difícil o esto duele’, generando  ese mismo deseo de corazón para ti, tal como lo desearías a cualquier buen amigo, queriendo disminuir o terminar el sufrimiento con el que está luchando, con el mismo dolor, malestar o desafíos que tú”.

Es por eso que la frase de Buda señala que “si tu compasión no te incluye a ti mismo, está incompleta”.  Para ser compasivos tenemos que ser también comprensivos e identificarnos con los males de la otra persona, es decir, aprender a colocarnos en los zapatos de los demás. Esto es lo que hace bello y fundamental a la compasión para una vida en abundancia y gratitud, y es por eso que debe volverse un hábito.

Entender la situación de alguien es la clave para alcanzar la compasión. Por eso, nuestra dosis de hoy habla de los beneficios científicos de esta y  cómo el cultivarla en nuestra vida nos permite fluir  sin juzgar y construir bondad en nuestros corazones.

Los amigos

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  • Nos hace feliz: un estudio por mapeo de imágenes cerebrales, realizado por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, muestra que los centros de placer se activan cuando vemos el dinero donado para caridad, tanto como cuando recibimos dinero nosotros.
  • Nos hace más feliz que cuando compramos cosas para nosotros: la gente tiende a ser más feliz cuando da dinero a los demás, que cuando lo gastan en ellos mismos.
  • Nos hace más atractivos: en un estudio a la hora de las preferencias para las citas, tanto mujeres como hombres clasificaron la bondad como lo más importante.
  • Eleva a todos a nuestro alrededor: Jonathan Haidt, de la Universidad de Virginia, descubrió que ver a la gente ayudar a los otros crea un estado de elevación.
  • Se expande como el fuego: James Fowler, de la Universidad de San Diego, demostró que la generosidad y la bondad pueden esparcirse a los demás como en una reacción en cadena.
  • Estimula nuestra salud y longevidad: varios estudios demuestran que la gente que ayuda a otros, y tiene una conexión positiva con los demás,  son más saludables y más resistentes a las enfermedades.
  • Nos saca del pozo: la ansiedad y la depresión nos hacen pensar solo en nosotros mismos. Ayudar a los demás cuando nos sentimos mal nos puede sacar de la angustia al cambiar el foco hacia los otros y aumentar nuestra perspectiva.
  • Es lo más natural que hay: una investigación liderada por Michael Tornasello sugiere que automáticamente los niños muestran conducta de ayuda a los demás, mientras que Dave Miller de la Universidad de negocios de Stanford también encontró esta conducta en adultos.
  • Nos da más tiempo: invertir nuestro tiempo en voluntariado nos hace sentir que tenemos más tiempo y dinero en nuestras vidas.
  • Es bueno para el medio ambiente: ser bondadoso no solo es bueno para nosotros mismos, también lo es para la sociedad, la comunidad y el mundo entero.

Para cultivar la compasión, practica también el perdón de corazón, la gratitud y los pensamientos positivos. Sé consciente de tus acciones y comparte y ayuda en lo que puedas.

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