El estrés, ya sea físico o emocional desencadena en nuestro organismo una serie de respuestas hormonales y nerviosas que se supone nos preparan para la lucha o la huida. Por ello, el estrés es positivo como arma de defensa en una situación crítica, pero cuando es sostenido y no tenemos, realmente, que huir o reaccionar físicamente para defendernos resulta verdaderamente destructivo para nuestra salud.

Un cardiólogo, me explicó es su oportunidad, que el estrés sostenido para el organismo era algo similar a encender un vehículo, y sin moverlo pisar el acelerador hasta el fondo y hacerlo hasta acabarse la gasolina. El carro sencillamente puede fundirse.

Una de las sustancias que fabricamos al estar estresados es la adrenalina. Dicha sustancia desde el primer segundo, acelera el ritmo cardiaco, agudiza la visión, desvía la sangre a los músculos y la espesa. Por lo anterior y con el propósito de mantenernos saludables debemos luchar en contra el estrés y sus nocivos efectos, valiéndonos de todas las herramientas posibles. Ejercicios, la religión, la meditación, redes de amigos, entretenimiento y hasta la alimentación, todo es válido cuando se trata de prevenir en salud. Hoy me voy a centrar en la alimentación.

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Muchos alimentos son tranquilizantes…

 Morder verduras y frutas crujientes ayuda a liberar la mandíbula, tranquilizándonos. Por ejemplo, palitos de zanahoria o celery.

Los alimentos ricos en triptófano aumentan la serotonina y endorfinas que generan bienestar y mitigan el estrés, es decir, actúan como analgésicos naturales. Entre estos están: el pollo, las carnes rojas (magras), el huevo, el plátano, la banana, la piña, el aguacate, la ciruela y los lácteos preferiblemente los bajos en grasa.

Por otra parte, los alimentos ricos en vitaminas y minerales, son necesarios para transformar los aminoácidos en endorfinas. Son buenas opciones: el chocolate amargo (mayor a 70% cacao); más los vegetales de hojas verdes como el brócoli, las espinacas y las acelgas que son ricos en ácido fólico.

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El pescado, los cereales de grano entero como la avena así como los frutos secos, son altos en vitaminas del complejo B, que son prescritas por los especialistas para atenuar la tensión emocional.

Para mitigar los efectos del estrés sobre nuestro sistema inmunológico es bueno consumir suficiente cantidad de vitamina C. Vegetales abundantes en dicho micronutriente: naranja, mandarina, así como en la guayaba, fresas, pimentones, entre otros.

Hidratación y ejercicio…

 Hidratarnos adecuadamente durante el día favorece el funcionamiento eficiente  de nuestra mente, es decir, resulta esencial para nuestro rendimiento cognitivo lo que involucra la memoria, el aprendizaje y la concentración.

Por cierto que las bebidas calientes nos brindan confort ya que elevan de la temperatura corporal. Por ejemplo, tomar infusiones de frutas, té verde, canela o manzanilla, así como consomé desgrasado, puede ayudarles a nivelar sus emociones en momentos de ansiedad.

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Por último, realizar ejercicios de forma regular, estimula la producción de endorfinas y mejora nuestra condición y aspecto físico. Si están bajo un estrés constante deberían plantearse cambiar su estilo de vida o buscar ayuda profesional.

María Laura Garcia

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