Comer de manera sensata y reflexiva es la mejor moda que se ha impuesto. Nos habían enseñado a combinar las comidas tan mal y a saltárnoslas que son muchas las generaciones de personas enfermas debido a los terribles hábitos alimenticios inculcados. Desde niño nos dan dulces, gaseosas, comidas altas en carbohidratos, y son pocas las frutas y los vegetales porque “no nos gustan”. Para salir del paso y a veces evitar el berrinche, nos complacían con lo que queríamos.

Ahora resulta maravilloso que hay niños con una alimentación variada, equilibrada y armoniosa, y no solo eso, esos niños están disfrutando comer vegetales y frutas, más que comidas procesadas, llenas de azúcar y grasa.

Los buenos desayunos incluyen frutas, leche, huevos, cereal integral y hasta pan. Tenemos padres que están aprendiendo y enseñando a sus hijos a tomar meriendas saludables que incluyen yogurt y frutas en lugar de dulces y caramelos. Los almuerzos también deben ser variados, ya sea con sopas, caldos o cremas, carne, pescado, verduras y agua. Y esto, obviamente, es tanto para adultos como para chicos.

Si quieres saber sobre maneras de variar las meriendas de tus hijos, puedes leer los artículos de Cocina Segura, escritos por Mariangel Paulini.

Comida

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Las cenas no deben quedar atrás. Existe una costumbre absurda de no cenar, sobre todo cuando se está a “dieta”, que no va para nada de la mano con una alimentación saludable o estilo de vida sano. Las cenas pueden incluir queso bajo en grasa, jamón, frutas, yogurt, leche y frutas. Si no estás seguro de lo que puedes comer o cómo combinar o preparar tus comidas, visita a un especialista que te ayude a encontrar el balance ideal para ti.

Tómale el gusto a cocinar al vapor, a la plancha, evita el exceso de harinas refinadas, incluye alimentos ligeros y fáciles de digerir. Siempre que quieras disfrutar de un postre hazlo en una porción normal, sin exagerar. La idea no es privarse de lo que nos gusta, es tomar mayor conciencia de qué nos hace bien y qué no.

También puedes ir incluyendo hábitos que te ayuden a comer de manera más consciente y saludable.

  • Prepara tu comida con amor y cuidado.
  • Come en un ambiente agradable y relajado.
  • Sirve la comida con gracia.
  • Toma un minuto para reflexionar y agradecer por los alimentos.
  • Tómate el tiempo para comer conscientemente.

Si tienes hijos, enséñales estos hábitos desde pequeños. No permitas que crezcan menospreciando lo que comen; muéstrales que debe existir equilibrio y que una alimentación sana es primordial para una vida saludable. Comienza desde ahora a practicar la consciencia cuando comes y verás qué buenos resultados obtienes en el proceso.

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