Entendemos como palpitaciones a la percepción desagradable o no, de los latidos del corazón. Lo pueden expresar como sacudidas, latidos fuertes, pausas en los latidos, retumbo, sensación de bombeo, vibración o puntadas que suelen sentirse en el pecho, garganta o cuello que, pueden ir acompañadas o no de un sentimiento de angustia y preocupación de muerte inminente. Suele apreciarse cuando el paciente está descansando tranquilamente o durante estímulos mínimos. También, existen palpitaciones de índole postural que reflejan un proceso estructural en el corazón o en un sitio adyacente al mismo.

Es importante conocer que la frecuencia normal con que late el corazón varía entre 60 y 100 latidos por minuto en forma regular. Ante un cambio de la misma, como sucede en las arritmias, podemos reconocer los latidos en forma notoria y acelerada. En deportistas y atletas su valor normal en reposo suele ser menor a 60 latidos por minuto.

Corazón

Foto Referencial

Las palpitaciones son desencadenadas por diversas causas, entre ellas: cardíacas (43%), psiquiátricas (31%), diversas (10%) y desconocidas (16%). En general, los estados cardiovasculares hiperdinámicos causados por la estimulación catecolaminérgica a causa de ejercicio, estrés o enfermedades como el Feocromocitoma pueden originar palpitaciones.

Por último, se recomienda estar siempre alerta y acudir al facultativo en casos de acompañarse con otros síntomas como dificultad respiratoria, dolor torácico, mareo o pérdida súbita del estado de conciencia. Allí se activarán algunos protocolos de atención médica necesaria como: la determinación de los signos vitales, valoración de la presión venosa yugular y el pulso, la auscultación del tórax y precordio (corazón); el uso de electrocardiograma en reposo para documentar posibles arritmias o un holter de ritmo en caso de ser éstas irregulares.

Dra. Angélica D. Pinto A.
Médico Internista
Apinto.internista@gmail.com

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