Ser mamá en esta época, como en cualquier otra, tiene sus ventajas y desventajas. En la actualidad nos enfrentamos a grandes desafíos a veces impuestos por la sociedad, la familia o nosotras mismas.

Frente a eras pasadas tenemos una gran carta a nuestro favor y es la posibilidad de elegir. Hoy día está en nuestras manos decidir ser madres o no. Salvo ciertas culturas, en la mayoría del mundo la mujer tiene la potestad no solo de querer o no tener hijos, sino optar por la edad que considera mejor para sus planes, así como si decide hacerlo sola o con pareja.

Aunque no es un pecado ser mamá y ama de casa a tiempo completo, hoy día también podemos –y además no esforzamos- por ser madres, esposas, profesionales, continuar con nuestros estudios de posgrado, incluso una segunda carrera, viajar, ejercitarnos, cuidar nuestra apariencia.

En el ámbito laboral se añade un nuevo reto. La posibilidad de emprender. Cada día son más las mujeres que deciden darles rienda suelta a su imaginación y a sus ganas de evolucionar sin tener que sacrificar tiempo con sus hijos y su pareja por lo que eligen el duro, largo pero enormemente gratificante camino del emprendimiento.

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 Organizarse es el mayor reto de una mamá

Yo me encuentro en un proceso de redescubrimiento personal y profesional. Abierta a un mundo de posibilidades laborales, que no excluyen un empleo fijo de un emprendimiento. Para esto es vital la organización.

De ahí que mi consejo de la semana va dirigido a todas esas mujeres que sienten que el tiempo no les rinde, que se sienten agotadas, que sienten que sus sueños profesionales y académicos a lo mejor quedaron rezagados al ser madres.

Nada más alejado de la realidad. Si bien dicen “querer es poder”, es así. Pero para poder es necesario tener orden. Al principio, mientras los bebés están pequeños es importante que nos dediquemos a ellos cien por ciento, si no tenemos la necesidad de volver a un trabajo. Ese tiempo que compartimos los primeros meses de vida de nuestros hijos es fundamental para crearles confianza, seguridad, entre otros beneficios.

Para reincorporarte a tus actividades ahora en tu nuevo rol debes organizarte. Crea rutinas para tu bebé y también para ti. Esto puede ser una desventaja o una ventaja, dependiendo de cómo quieras ver el vaso. No te martirices por hacerlo todo perfecto, no somos perfectas. A veces las rutinas fallan, pero el objetivo es tratar de que con horarios y actividades establecidos diariamente la vida sea un poco más fácil.

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 No somos perfectas

Estoy convencida de que todo lo que nos propongamos lo podemos hacer, pero somos humanos y podemos fallar.

A nuestros hijos no les interesan unos papás perfectos, sino unos padres en quienes puedan confiar, que los hagan sentirse amados, a quienes vean como un ejemplo a seguir, que sepan caerse para luego levantarse. Obviamente, esto es algo que he aprendido de mis padres y en mi corto camino como mamá también voy aprendiendo cada día.

Hoy tenemos una gran ventaja como mamás: tenemos la tecnología a nuestro alcance. Podemos trabajar y estudiar desde casa, por ejemplo. También, muchas empresas ofrecen facilidades de horario para compartir con nuestros niños.

Además, podemos documentarnos –con responsabilidad y conciencia– a través de internet y resolver dudas que tengamos desde cómo estimular a nuestro bebé hasta conocer historias de otras mamás y alentarnos para seguir adelante o simplemente reírnos con las infidencias en este loco mundo de la maternidad.

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Sin embargo, tenemos que estar atentas a que la estratósfera de las redes sociales no se convierta en un doble filo para nosotras mismas. He conocido en este camino varios testimonios de mamás que se llenan de ansiedades porque ven mujeres “perfectas” en Instagram o Facebook y ellas se sienten “muy lejos” de esas imágenes.

¡Cuidado! Todas las mujeres somos diferentes, todos los bebés son diferentes y en esta montaña rusa que es la maternidad cualquier cosa puede suceder. Todo a su tiempo. Todo lo que quieras lograr, lo harás, a su debido momento. No te afanes, no te estreses, no te presiones demasiado, vive tranquila tu vida a tu ritmo. Lo más importante es que te sientas plena y feliz, así tendrás una familia también feliz.

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