El sistema inmunitario intestinal, conocido como tejido linfoide asociado al intestino (GALT) es un órgano linfoide secundario, que se encarga de procesar aquellos antígenos que interaccionan con la mucosa intestinal y de diseminar la respuesta inmunitaria. Las mucosas del tracto intestinal humano abarcan una superficie de área de aproximadamente de 400 m2, cubierta por una capa fina de células que conforman el epitelio de absorción intestinal que está expuesto a multitud de bacterias y antígenos alimentarios.

Este epitelio intestinal está compuesto por una unión de células epiteliales que impiden la penetración de antígenos. También forman parte del epitelio intestinal las células de Globet, células de Panet y linfocitos. Las placas de Peyer constituyen la parte más importante del tejido linfoide organizado del sistema inmune y el lugar inductor de inmunidad de las mucosas. Son permeables a la entrada de antígeno y son las responsables de la regulación de la respuesta inmune frente a antígenos alimentarios y bacterianos. Contienen todas las células necesarias para inducir y regular una respuesta inmune.

tracto gastrointestinal

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Las funciones principales del sistema inmune intestinal son: la exclusión inmune, que consiste en un proceso no inflamatorio mantenido por factores específicos (inmunoglobulinas) y no específicos (moco, peristaltismo), eliminación inmune, que consiste en que  los antígenos peligrosos son eliminados por Ac específicos y mecanismos de defensa innata (complemento, neutrófilos, macrófagos, mastocitos y otras) y por último la regulación inmune o tolerancia oral. El tracto intestinal mantiene una homeóstasis entre un proceso peligroso o no, a nivel local y sistémico.

Angie V. Rodríguez R.

Corporación ATIEMPO

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