Si quieres iniciarte en la meditación y no sabes por dónde comenzar, o piensas que no tienes tiempo, ni un lugar para hacerlo, queremos mostrarte que existe la posibilidad de iniciar la práctica en el momento que crees menos indicado, pero que resulta completamente ideal.

Ciertamente, necesitas un lugar tranquilo y preferiblemente en silencio. También puede ser que necesites cerrar tus ojos y sentirte lo más cómodo que puedas. Esto puede originarte, aun sin haberlo hecho, sensación de sueño, desesperación porque sientes que pierdes el tiempo o simplemente comienzas a pensar demasiado. No te preocupes por esto, ya que todo está en la práctica, y poco a poco y con paciencia podrás controlar todas estas sensaciones. Piensa que no hay meditación mala o incorrecta, todo es parte del proceso.

Más allá de acostarte en calma o sentarte cómodamente en un cojín para meditar, existen otras oportunidades para meditar. La idea de este artículo es que aprendas a aprovechar esas oportunidades y así desarrollar todo el potencial de su mente.

  • Observa tu mente: si está feliz, triste, agitada, distraída. Eso sí, hazlo sin juzgar.
  • Sigue tu respiración: su eterno fluir nos enseña a dejar ir, a estar bien con cada momento, no hay apego, no hay sufrimiento.
  • Al caminar: cada paso es un nuevo despertar a este instante, nos permite reconectarnos y recordar que estamos aquí.
  • Dejar fluir: todo lo que sucede está fuera de nuestro control, dejar fluir todo lo que sucede es la base para estar bien.
Meditación

Foto referencial

  • Al comer: cada bocado nos da la oportunidad de agradecer y estar presente en ese acto tan maravilloso.
  • Al dormir: es el momento perfecto ya que estamos libres del peso del cuerpo y las tareas del día.
  • El cuerpo: de pie, sentado, acostado, caminando, estar consciente de cada postura, de cada movimiento que hagas.

Comenzar la práctica en estos momentos es ideal para aprovechar los múltiples beneficios de meditar. Podrás mejorar la capacidad de concentración, prevenir la hipertensión, aumentar tu productividad, aliviar la sensación de dolor, prevenir el estrés.

Cuando meditamos, cambian las células y los tejidos del cuerpo; la persona es reconstruida como si hubiera estado otra vez en el útero. Cambia la materia gris del cerebro y afecta el campo electromagnético del cuerpo. Meditar aumenta el nivel de bienestar, desarrolla la creatividad, ayuda a dormir mejor y equilibra el sistema nervioso.

Las personas que meditan frecuentemente promueven mayor oxigenación, aumentan su paciencia y tolerancia, mejoran su intuición, reducen drásticamente sus niveles de estrés.

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