Los ritmos circadianos son ritmos biológicos intrínsecos de carácter periódico que se manifiestan con un intervalo de 24 horas. Son cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo diario, y que responden, principalmente, a la luz y la oscuridad en el ambiente de un organismo. Dormir por la noche y estar despierto durante el día es un ejemplo de un ritmo circadiano relacionado con la luz. Los ritmos circadianos se encuentran en la mayoría de los seres vivos,.

Qué son los relojes biológicos?

Los relojes biológicos son el dispositivo de tiempo innato de un organismo. Se componen de moléculas específicas (proteínas) que interactúan en las células de todo el cuerpo. Los relojes biológicos se encuentran en casi todos los tejidos y los órganos. Se han identificado genes en personas, y muchos otros organismos que son responsables de producir los componentes del reloj biologico.

¿Los relojes biológicos son lo mismo que los ritmos circadianos?

No, pero están relacionados. Los relojes biológicos producen ritmos circadianos y regulan su programación.

Ritmo circadiano

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¿El cuerpo produce y mantiene sus propios ritmos circadianos?

Hay factores naturales en el cuerpo que producen ritmos circadianos; sin embargo, las señales del ambiente también los pueden afectar. La principal señal que influye en los ritmos circadianos es la luz del día, la cual puede activar y desactivar los genes que controlan la estructura molecular de los relojes biológicos. El cambio de los ciclos de luz-oscuridad puede acelerar, desacelerar o reiniciar los relojes biológicos, así como los ritmos circadianos

¿Los ritmos circadianos afectan las funciones corporales y la salud?

Sí. Los ritmos circadianos pueden influir en los ciclos de sueño-vigilia, la secreción hormonal, los hábitos alimentarios y la digestión, la temperatura corporal, y otras funciones importantes del cuerpo. Los relojes biológicos que funcionan rápida o lentamente pueden producir ritmos circadianos alterados o anormales. Los ritmos irregulares se han relacionado con varias afecciones médicas crónicas, como trastornos del sueño, enfermedad de Alzheimer, Parkinson, ansiedad, cambios de humor, esquizofrenia, obesidad, diabetes, depresión, trastorno bipolar.

¿Cómo se relacionan los ritmos circadianos con el sueño?

Los ritmos circadianos nos ayudan a determinar nuestros patrones de sueño. El reloj principal del cuerpo o NSQ (Nucleo Supra Quiasmatico), controla la producción de melatonina, una hormona que hace dar sueño. Este recibe información sobre la luz que entra en los nervios ópticos, los cuales trasmiten información de los ojos al cerebro. Cuando hay menos luz (como por la noche) el NSQ, le dice al cerebro que produzca más melatonina para hacer que le dé sueño. El trabajo por turnos y la exposición a la luz de dispositivos móviles en la noche pueden alterar los ritmos circadianos y los ciclos de sueño-vigilia.

Ritmo circadiano

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Ritmo circadiano y situación laboral

Ha sido demostrado que el turno laboral nocturno influye en los estados de salud como: cambios de hábitos en alimentación, cambios en las concentraciones de leptina (hormona del control del apetito), o de insulina (hormona hipoglucemiante).  La condición de la jornada laboral nocturna puede generar un mayor riesgo de obesidad, sobrepeso, resistencia a la insulina, diabetes y patologías cardiacas.

Cambios en el ritmo circadiano, determinan un patrón de desincronización de la vida.

Los diferentes tipos de trastornos del ritmo circadiano son:

  • Síndrome de retraso de fase  
  • Síndrome de desfase de Husos horarios (Jet Lag) 
  • Trabajador a turnos 
  • Síndrome de adelanto de fase 
  • Ritmo de sueño-vigilia irregular 
  • Síndrome de ritmo libre (hipernictameral). 

En esta oportunidad solo se hará énfasis en el número dos.

Síndrome de desfase de los husos horarios (JET LAG)

Afección transitoria caracterizada por un conjunto de alteraciones biológicas, clínicas y sociales relacionadas con el paso rápido de varios husos horarios en los viajes aéreos intercontinentales. La rapidez de los desplazamientos de grandes distancias somete al organismo a un desfase brusco entre su hora fisiológica, sincrónica con la hora local del país de partida, y la hora del país de destino.

Clínicamente produce alteraciones del sueño (dificultad para dormirse y despertarse) y astenia, además de trastornos del estado de ánimo, ansiedad, disminución del rendimiento físico e intelectual y, a veces, trastornos digestivos. La intensidad de los síntomas es proporcional al número de husos horarios atravesados y a la edad del individuo.

Ritmo circadiano

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También varía en función de la dirección del vuelo: los viajes en sentido este (que dan lugar a un ritmo sueño-vigilia adelantado) son más problemáticos que los viajes hacia el oeste (ritmo retrasado). La eficiencia del sueño disminuye y aumenta el número de despertares. La adaptación a la zona horaria local requiere de 2 a 7 días en función de la duración del viaje y de la sensibilidad individual. Un problema de interés especial lo plantean los pilotos (y demás personal aéreo) y los ejecutivos que tienen que hacer estos viajes con frecuencia.

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“El sueño es la única medicina efectiva”  Sófocles. 

Dr. Lenin Vivas

Medicina Interna / Medicina Crítica

Corporación ATIEMPO

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