En la NASA hay un cartel que dice: Está comprobado que el abejorro, aerodinámicamente, a causa de su peso, tamaño y cuerpo no puede volar, sólo que él no lo sabe.

Muchas cosas todos los días nos dicen “no es posible”. En ocasiones, esa imposibilidad de lograr aquello que deseamos es producto de nuestro pesimismo, en otras es consecuencia de la dura realidad que nos rodea y que se nos presenta con pruebas prácticamente irrefutables. Creo que la clave para que la crisis no nos haga dudar está en saber dónde poner nuestra mirada, está en saber qué somos capaces de hacer. Esta certeza se desvincula de las realidades que nos rodean, siempre y cuando nuestra fe sea superior a nuestras dudas.

Por ejemplo: Yo vivo en un país en donde a diario luchamos contra la inflación, nos enfrentamos al alza de los precios de una manera ruda e inmisericorde.

optimismo

Foto Referencial

Lea también: Cómo aceptar una derrota

¿Qué me dice el principio del pensamiento racional?

Es importante sentir que uno controla su vida, pero también lo es aceptar que hay cosas que escapan al control personal pese a nuestros esfuerzos”. Es decir, yo acepto que no tengo la capacidad para incidir directamente en quienes toman las decisiones económicas de mi país, es decir, gobiernos y empresarios. Entiendo que el fenómeno económico se escapa de mi responsabilidad, no obstante, ¿Qué sí está bajo mi control? El hecho de administrar mis recursos con inteligencia; bajo mi control se encuentra la posibilidad de no concentrarme en exceso en el alza de los precios sino en la capacidad que tengo de producir más, de mejorar mis ingresos, en fortalecer mi creatividad y confianza para revertir mi calidad de vida exigiéndome más productividad, más crecimiento.

Alguien podría decir: “¿Cómo vas a pedirme crecimiento si lo que golpea mi sociedad es precisamente la crisis?”. Yo podría decir: Es cierto, esa es la realidad que se nos presenta, sin embargo yo decido poner mi confianza en lo que yo veo posible a pesar de las circunstancias.

Muy bien lo dijo el rey Salomón: El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará.

optimismo

Foto Referencial

No estoy planteando un optimismo “pendejo”, planteo un optimismo esperanzador, un optimismo racional. Es decir: Los pies sobre la tierra y la mirada en las estrellas.

Vivimos tiempos en los que debemos refugiarnos en nuestra esperanza, en los que debemos escuchar con filtro a los expertos. Debemos tener cuidado a quién prestamos atención y por quién dejamos alimentar nuestra inspiración.

Recuerda, aerodinámicamente el abejorro no puede volar, pero éste vuela, efectivamente. ¿Por qué? Tu respuesta a esta pregunta es la que posiblemente te dé una salida sabia a esa disyuntiva por la cual atraviesas en este momento.

La fe es una casa de muchas habitaciones, en donde no tiene lugar la duda.

Lea también: Mi talento dice sí

José Jacinto Muñoz

Comenta y se parte de nuestra comunidad