Arriesgarte y probar cosas que no creías capaz de hacer  es salir de tu zona de confort. Aprender que existen acciones, palabras, creencias, ideas y  sentimientos que no  están bajo tu control es soltar y dejar fluir. Aunque representa un  reto arduo, sobre todo  para la mente y el espíritu, es un camino que comienza cuando dejamos de ser duros con nosotros mismos y empezamos a actuar lejos del egoísmo, cuando nos desprendemos de lo que no necesitamos incluyendo personas. Entonces, descubrimos que podemos cultivar una relación más sana hacia nosotros mismos, extensiva hacia las demás personas, en nuestro entorno familiar y profesional.

¿Cómo se puede comenzar a soltar? Conociendo tu interior. Aprende a dirigir la mirada hacia a lo que ocurre dentro de ti, con tus pensamientos, reconociendo tus emociones y sentimientos y para qué te sirven en ese momento que vives. A  medida que vayan surgiendo, déjalos aflorar, compréndelos y acéptalos para que puedas aprender de ellos. Descubrirte o reconocerte emocionalmente es aprender a administrar y a utilizar para tu satisfacción las emociones.

Ponte en contacto con esas sensaciones, identificándolas en las partes de tu cuerpo, dejando que los sentimientos que estén ahí sigan su curso. Es decir, no reprimas lo que sientes. Abandona toda intención de querer modificar los sentimientos, todo juicio sobre lo que estás sintiendo y toda forma de resistencia, sobre todo si lo que buscas es complacer a los demás. Concéntrate en la sensación, no en los sentimientos.  Pregúntate cómo te sientes tú y qué quieres. Define para ti qué es lo que más te importa.

zona de confort

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Cuando desviamos la atención de los sentimientos, una vez que ya has reconocido y aceptado la sensación en ti mismo, es más sencillo fluir con la situación,  porque estás eligiendo soltarla. Cuando te enfocas en soltar la energía  y dejar ir los sentimientos, abres la puerta hacia la liberación, ampliando tu visión y flexibilizando tu mente.

Cuando aprendemos a soltar, dejamos la ilusión de querer controlar a los demás, sus palabras, acciones y sentimientos. Sabemos reconocer que las consecuencias de las acciones de los demás no son nuestra responsabilidad, ni sus creencias y mucho menos sus errores. Esto trae como resultado una limpieza mental y emocional perdurable que  fortalece nuestra autoestima; nos enseña a ser resilientes e inteligentes emocionales; a ser personas completamente diferentes, una mejor versión de nosotros más poderosa, intuitiva e inspiradora.

Debemos abrir espacio en nuestra vida para el autocontrol, la automotivación y la actitud positiva. Estas son claves indispensables para estar y sentirnos plenos y verdaderamente felices. Deshacernos del peso que nos pueden causar algunas cosas, personas y situaciones nos conduce a desarrollar la capacidad de comprendernos mejor, de expresarnos de forma asertiva, dando el justo valor a nuestros propios sentimientos y temores. Es el impulso que necesitamos para comprender mejor nuestros deseos, para poder trabajar por ellos, y conducir nuestras intenciones y energías hacia lo que verdaderamente queremos y nos interesa.

Esta es la vía para salir con verdadera autoconfianza de  nuestra zona de confort, y comenzar a vibrar con nuestros sueños más anhelados, logrando conducir nuestra intención y propósito directo a la meta con pasión.

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