“En la Aceptación de todo lo que somos, está el camino de Plenitud, de Ser y Estar” E.M.M

“No me gusta este el dolor que siento… Esto es aburrido… María está destruida y arruinada económicamente… Mi país ya no existe… Esto es lo peor que pudo pasarme… La Crisis ya no se aguanta más… Seguro que estoy quedando como un tonto… No sirvo para esto…” Este tipo de pensamientos de juicio, dominan la mente y la sobrecargan. Es como llevar una maleta llena de rocas en la cabeza, en el corazón y en la espalda. Creándose patrones de conductas que terminan encarcelando-nos, quizá puedas observar en dicho tipo de pensamientos un patrón que se repite en ellos, si se relacionan con ciertas personas o situaciones concretas…

Quizás descubras que en el fondo están generados por expectativas, miedos, desconfianza, dudas sobre tu valía o capacidades, deseo de evitar conflictos, búsqueda de bienestar, temor al rechazo). Imagínate cómo sería poder dejar a un lado todos tus juicios de valor y comparaciones  y permitir que cada momento sea como Es, sin intentar evaluarlo como “bueno” o “malo”. Esto sería una auténtica calma, una auténtica liberación, eso es el Mitate Japonés, el Satori Oriental o el Mindfulness Occidental basándonos en la experiencia de la Mente Principiante o la Atención Plena.

Caer en estereotipos, decidir a través de heurísticos, poner etiquetas, apodos, sobrenombres, calificativos es una forma social con la que hemos convivido y sobrevivido. Los seres humanos no somos muy amigos de intentar conocer todo lo posible a las personas antes de hacernos una idea sobre ellas. Juzgar a los demás es algo habitual de una persona herida, dormida, distraída o con vicios.

¿Por qué juzgamos o criticamos a los demás?

Los Neurocientificos llevan tiempo investigando que zonas del cerebro actúan cuando lo hacemos. Cuando estamos infestados y contaminados por el virus de la crítica y los juicios a priori, uno de los mayores problemas es que ni siquiera nos damos cuenta, de ese estado mental tan desagradable que nos roba la calma.

A través de la vida nos encontramos con personas en cuya conversación todo es crítica, comentarios destructivos, inconformidad y desaliento; personas que crean en nosotros un sabor amargo y negativo, y no nos dejan ninguna enseñanza. Si inconscientemente les seguimos el juego y nos volvemos partícipes de esa conversación, terminaremos al final del día cargando toda esa energía negativa, ese temor en nuestros corazones, y contaminaremos a todas las personas con quienes nos encontremos. Así se van formando grupos de inconsciencia colectiva, que se multiplican y destruyen a su paso a muchos seres inocentes que caen en sus juicios.

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Como sociedad ¿Por qué juzgamos?

Porque, nos basamos en prejuicios y en trivialidades. Porque la persona que tienes al frente se siente como una amenaza hacia ti, tu ego o tu estatus. Porque la persona a la que juzgas se viste, se comporta, se maneja diferente de lo que estás acostumbrado, a lo que te enseñaron que “está bien” o normalmente ves. Porque No tienes información suficiente acerca de la persona o su situación (es decir que eres/actúas como un ignorante). Porque tu perspectiva (o la situación), no te permite actuar empáticamente y ponerte en los zapatos de la otra persona. Porque crees que eres superior a otras personas o piensas que estas son inferiores a ti (sin necesariamente pensar que eres superior, aunque esto está implícito). Porque Estás siendo egocéntrico, pensando que tus opiniones (perspectiva de la vida), son más válidas que las de los demás.

¿Cuántas veces te has formado una impresión de alguien, incluso antes de llegar a conocerle bien? ¿Cuántas veces personas que apenas te conocían te han juzgado? ¿Cuántas veces te has sentido mal porque fuiste juzgado o incomprendido?

¿Qué podemos hacer para neutralizar el juicio?

Evitar los estereotipos. Crean una gran cantidad de negatividad en el mundo y encierran a las personas en círculos asfixiantes. Trata de reconocer tus estereotipos y trabaja para evitarlos, no hay necesidad de contribuir a la negatividad colectiva. Siempre hago un llamado a hacer a favor de la conciencia colectiva para impulsar una masa crítica evolutiva en nuestras regiones y ese movimiento empieza con uno.

Mindfulness como práctica, hábito y forma de ser. Aunque el juicio es un instinto, trata de poner atención plena y atraparte a ti mismo antes de hablar, y de hacer un potencial daño. Intenta reformular tu pensamiento crítico interno y ponerlo en positivo, o por lo menos, hacerlo neutro. Recuerda la historia del perro en la trampa, realmente no sabemos las razones del comportamiento de esa persona.

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Concentrarse en la propia vida. Qué más da lo que otras personas están haciendo o diciendo. Cuando uno está tratando de evitar sus propios problemas, es fácil criticar a los demás. Eso no soluciona nuestras dificultades ni nos saca de nuestros conflictos, recordémoslo. Concéntrate en tu auto realización, en tu don y propósito de vida.

Pensar en cómo se puede sentir el otro. Ponte en sus zapatos y recuerda también cómo te sentiste la última vez que te juzgaron. Tratemos a los demás como nos gustaría que nos tratasen en todo momento.

Cultiva la Compasión. Estamos diseñados para la supervivencia. Cuando vemos a un perro (o una persona) que nos puede morder (literal o metafóricamente), nos sentimos amenazados, se dispara nuestro instinto para la lucha o la huida, y somos incapaces de ver las miles de razones posibles para el comportamiento de otra persona. Nos tensionamos y nos ponemos a la defensiva. Esta es una primera reacción normal, lo fundamental es ser conscientes de ello para realizar una pausa antes de actuar, y así poder cambiar nuestro comportamiento.

¿Beneficios que obtendrás por neutralizar el juicio y activar la aceptación?

Sentirás más paz, calma, armonía, quietud, silencio, compasión, equilibrio, paciencia, no reactividad, sabiduría y mejorarán la calidad de tus vínculos, entre otras cosas.

La ciencia ha demostrado que prestar atención plena, mejora la fisiología, las funciones cognitivas y las relaciones interpersonales. Estar completamente presentes y no juzgar nos abre nuevas posibilidades de bienestar. Necesitamos hacer crecer esta nueva consciencia, en las escuelas, en los trabajos y en la sociedad en general.

Te propongo que toda esta semana dejes de juzgar o lo hagas lo menos posible por espacio de una a tres horas como una ejercitación. Cuando estés hablando con alguien de algo o alguien, recuerda que nada ni nadie es bueno o malo, bello o feo, simplemente las situaciones y personas son.

Regalarnos la posibilidad de vivir neutralizando la adicción o el hábito al juicio es un buen inicio, para nuestra auto realización y poder estar en presente, que es el mejor regalo, que nos podemos hacer en la vida, y así poder afirmar: Este es mi Mejor Momento:-Aquí y Ahora.

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Elsy Mata Marcano @elsymatamarcano

Dra. en Filosofía. Locutora Profesional. Ecologista. Máster Trainer en PNL e Inteligencia Emocional. Trainer Coach. Instructora en Mindfulness y Meditación Zen. Activista por los DDHH y por la Paz Mundial. Especialista en Liderazgo y Comunicación. Escritora. Articulista Nacional e Internacional de Revistas y Diarios. Asesora Organizacional. Conferencista.

 

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