La cotidianidad y su ajetreo característico nos lleva sentirnos permanentemente agotados, en un estado de cuasi enfermedad, tanto que el comentario de muchos al preguntarles cómo se sienten es: “más o menos”, “no tan bien” y no es un malestar emocional, es físico pues se quejan de distintos achaques corporales. Y esa “pseudo enfermedad” o “enfermedad” seguramente tiene su origen oculto en el estrés y la conflictividad característicos de nuestra amada tierra.

Dicho estrés, muchas veces es asintomático ya que, no siempre estamos conscientes de lo mal y debilitados que nos sentimos.  Existe un tipo de estrés patológico que, en sus inicios, se expresa de forma muy sutil, pero, a medida que pasan los días, las semanas y los meses se acumula para vencer nuestras posibilidades de defensa psicológicas; y es en ese preciso momento que sus manifestaciones son más evidentes por ser agudo. Sin embargo, llegados a ese punto, podría ser tarde, pues para ese entonces ya seguramente estaremos experimentando un estrés crónico que es más complicado de manejar.

En casos de estrés agudo o crónico el cuerpo avisa para que frenemos y manejemos la ansiedad. Ahora bien, sepan que quizás nuestra atención, con el agite y los excesos, no tenga el foco para atender a esos llamados que por muy leves que sean, son precursores de complicaciones de salud que podemos evitar.

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Un ejemplo es que nuestro sueño no sea tan reparador como antes aun durmiendo el mimo número de horas e incluso sin tener más actividades que las de siempre. ¿Por qué? Porque el estrés es un gran vampiro energético. Tanto así, que me imagino ya lo han leído o escuchado, el mismo deteriora el sistema inmunológico  y no enfermamos de cualquier cosa, de manera recurrente. La emoción es el 70% de nuestra salud, ese es mi calculo, y por no decir que es el 100%. Gripes a repetición, infecciones cotidianas, dolores de cabeza, indigestión, etc.; en fin, sufrir padecimiento tras padecimiento es señal inequívoca de que sus cuerpos se encuentran bajo mucho estrés.

Si la angustia no les deja respirar y experimentan preocupación constante, sin duda el estrés es el enemigo de tu bienestar, sobre todo si es fin de semana y no logran desprenderse de dichas sensaciones. Incluso no se notan adoptando tips molestos: rascarse repetidamente, comerse los pellejitos, en fin. ¿Te parece familiar?

Otro infaltable es la irritabilidad, es decir, reaccionan ante cualquier cosa y con cualquiera. Están molestos la mayor parte del día. Es más, pudiéramos decir que no es de a gratis, pues no logran desprenderse mentalmente de los problemas. Es como un círculo vicioso,problemas-irritabilidad-problemas-insomnio- irritabilidad”.

Hábitos destructivos…

Estos niveles de ansiedad pueden conducirnos a conductas o hábitos nada saludables que igualmente generan aún más condiciones o un terreno propicio para el malestar y la enfermedad: alcohol, mala alimentación, más todo tipo de excesos. Entonces atentos, porque si comienzan a sumergirse en estas aguas que hasta ahora eran desconocidas pues indiscutiblemente son víctimas de un intenso y destructor estrés.

A veces, no son excesos, en muchos casos es la inapetencia o abulia que puede definirse como un estado extremo de apatía en el que existe una significativa falta de motivación y energía vital para llevar a cabo cualquier actividad.

Lo importante es que entiendan que detrás de muchas dolencias y conductas “desordenadas”, este enemigo silente puede estar enmascarado y deben buscar ayuda para manejarlo cuanto antes y deshacerse de él, antes que el estrés acabe con su bienestar.

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Definitivamente pueden derrotarlo, una vez que se den cuenta que estás funcionando fuera de sus parámetros normales, busquen ayuda. A mí me ha ayudado bastante el buscar apoyo en mis familiares y amigos, en la FE, más muchas otras herramientas sencillas: planificar y organizar mis tareas entendiendo que el tiempo es finito y que si no puede ser hoy pues será mañana.He asimilado para no angustiarme que puedo controlar mi tiempo pero no el de los demás. Aun así no dejo de planificar y anotar, anotar y anotar. Poco a poco serás más ágil en establecer y cumplir metas a corto, mediano y largo plazo. Ser más organizados con sus ocupaciones les ayudará a combatir el estrés.

Tengan presente lo importante del descanso mental y físico. Duerman bien. Asuman lo vital del ejercicio como práctica más el de otras disciplinas como el yoga que pueden liberar su cuerpo y mente. En fin, son muchos los hábitos que a lo largo de mis encuentros semanales que aquí les he ido compartiendo para vivir mejor física y emocionalmente. Lo principal para comenzar, es buscar ayuda en los expertos, al menos en os primeros pasos, y entender que la mejor manera de cuidarnos es valorar la vida queriéndonos primero.

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María Laura Garcia

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