Creo que depende de no mentirnos, de no escudarnos en circunstancias que, aunque parezcan justificables no son razones reales para abandonar nuestros proyectos, para renunciar a lo que sabemos le da sentido a nuestras vidas.

Es muy fácil decir que detrás de cada crisis existe una oportunidad o que los grandes hombres o mujeres se conocen en los momentos más duros. Difícil es estar viviendo acontecimientos desafortunados y no perder la esperanza; es sentir que se agotaron tus opciones y mantenerse optimista con una fe imperturbable.

¿Cómo juzgar a quienes después de haber luchado ceden y renuncian dado que sus fuerzas se disiparon? ¿Qué hace que algunos lleguen hasta el final y otros sencillamente desfallezcan? Existen muchas respuestas para estas preguntas, todas válidas; reflexiones acertadas, todas pertinentes. Sin embargo, intentaré desarrollar mis propias reflexiones en las próximas líneas, usando como inspiración la vida de Thomas Edison.

Siendo muy pequeño, Thomas Edison fue expulsado de la escuela por considerársele retrasado, incapaz de prestar atención y aprender. Lo que desconocían aquellos maestros es que el niño padecía de sordera progresiva como consecuencia de una enfermedad llamada escarlatina. Su madre lo retiró del colegio y, como maestra que era, se enfocó en la educación de su hijo mientras su familia se sometía a muchas dificultades como consecuencia de las guerras del momento. Si evaluamos con detenimiento la vida de este hombre sabremos que nada le fue fácil, cada paso que dio tuvo que ser acompañado de un alto sacrificio y fe.

Thomas Edison

Foto Referencial

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Es cierto que muchos hombres y mujeres que hoy gozan de un enorme éxito tuvieron todo a su favor desde su nacimiento; podría pensarse que cada paso en sus vidas se vio acompañado de la “suerte”, pero si revisamos, el trabajo duro también formó parte de sus vidas. La diferencia estriba en que, mientras unos han tenido que ganarse cada moneda y oportunidad con el sudor de su frente, otros a pesar de que también se esfuerzan, las cosas se les han dado de manera más sencilla.

A pesar las dificultades que tuvo que enfrentar, Edison nunca permitió que las caídas lo frustrasen; al contrario, desde muy niño desarrolló una cultura del esfuerzo y trabajo como ningún otro. Se dice que una de sus principales virtudes era su extraordinaria capacidad de trabajo.

Edison pudo haberse refugiado en creencias aparentemente reales como: ¿para qué intentarlo?, lo tengo todo en contra, es una locura creer que yo podré inventar y hacer algo novedoso, eso es muy costoso, no tengo dinero, mis maestros dicen que soy un imbécil, prácticamente me crié sin mi padre, no soy lo suficientemente inteligente, no cuento con una familia millonaria, no cuento con apoyo, la crisis del mundo producto de las guerras me impedirían alcanzar mis sueños, la situación está muy difícil.

Pero afortunadamente para él, nosotros y el resto del mundo, no fue así. Edison se determinó a trabajar como ninguno, a intentarlo una y otra vez hasta lograr cada cosa que se proponía. Es por eso que hoy es recordado como uno de los más grandes innovadores de la humanidad, como uno de los hombres más inspiradores de la tierra, dada su capacidad para persistir hasta finalmente dar con aquello que se proponía alcanzar.

 Thomas Edison

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¿De qué depende que nos vaya bien? ¿Por qué, entonces, unos llegan y otros no? Tengo dos ideas: primero, porque mientras para el que renuncia el fracaso significa el fin, para quien llega hasta el final el fracaso significa aprendizaje. Tal vez porque los que renuncian se rinden ante las circunstancias y los que llegan hasta el final desafían las circunstancias.

Después de más de diez mil aparentes reveses durante la invención de la batería alcalina, alguien le preguntó a Edison si no le frustraban tantos fracasos. Edison respondió: “¿fracasos? ¿Cuáles fracasos? Todo lo que he hecho es descubrir diez mil maneras en que la batería no funciona”.

Segundo: en lo personal, cuando me siento tentado a renunciar y refugiarme en excusas que me consuelen de mis estados de frustración me detengo y pienso en una de las más celebres frases de Edison: “Somos 1% de inspiración y 99% de sudor”. Entonces me digo: “lo que debo hacer es trabajar un poquito más”.

En definitiva, el hecho de que nos vaya bien no es tan fácil como dicen, pero tampoco es imposible.

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José Jacinto Muñoz

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