Muchos al pensar en actividad física lo único que imaginan son esos cuerpos esculturas que se exhiben por las redes sociales como meta, sin pensar que, la gran mayoría, son el resultado de la genética, de la edad o de horas y horas en el gimnasio, sin pensar en lo verdaderamente fundamental, que es el hecho que ejercicio es igual a salud y vitalidad llegados a la tercera edad.

Si señores, definitivamente con el ejercicio podemos hacernos más fácil el mantenernos en un peso adecuado, pero solo con muchísimas horas de entrenamiento y una alimentación estricta podremos parecernos a las chicas y chicos que se exhiben masivamente. Por tanto, les invito a ver la “activación física” como yo, como una herramienta para sentirse bien y rendir mejor cotidianamente, en lo mental y orgánico.

Si invertimos tiempo en fortalecer nuestra masa muscular con ejercicios de fuerza llegaremos a viejitos “paraditos” e independientes, más si entrenamos aeróbicamente tendremos un corazón y arterias fuertes y con ello, menos riesgos de enfermarnos cardiovascularmente.

Para mi es una gran satisfacción, medirme en resistencia física con personas 20 años menores que yo, ya sea en el trabajo o en el gimnasio y salir incluso en ventaja. O por ejemplo, observar a mí alrededor, todos con gripe o con un virus y mi sistema inmunológico dando la talla, manteniéndome sana.

Generalmente se ve el entrenamiento desde el punto de vista equivocado porque lo hacen desde la superficialidad, como la mayoría de los influencers, que precisamente nos venden un enfoque en el que todos caen, el de la imagen, y por eso terminan frustrándose porque difícilmente tendremos el tiempo para “calcar” esas condiciones físicas.

masa muscular

Foto Referencial

Vean el ejercicio como una herramienta extraordinaria de conservar su estado de bienestar y así, llegados a la vejez, no ser una carga, para sus seres queridos; porque como siempre digo, cuando uno se enferma no lo hace solo, enfermamos también a nuestro entorno.

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Mínimo y sin importar la edad…

Dediquen de dos a cinco horas semanales a realizar actividades físicas aeróbicas moderadas en combinación con ejercicios de fuerza y resistencia, ya sea con pesas o que se valgan del propio peso corporal. A través de éstas prácticas, se mejoran las funciones cardiorespiratorias, musculares, la salud ósea y funcional, más se reduce el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles, mas patologías mentales como la depresión y el deterioro cognitivo. Infinidad de estudios han revelado que el ejercicio disminuye la tasa de mortalidad por las causas mencionadas.

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Foto Referencial

Si son mayores…

Independientemente de la edad, los pacientes con enfermedades o condiciones crónicas como cardiopatías, hipertensión, diabetes y artritis, no sólo pueden ejercitarse con seguridad, de la mano de expertos, sino que además esta actividad favorece notablemente su salud. Precisamente, las condiciones básicas serían consultar previamente con el especialista (fisiatra) y empezar poco a poco, con ejercicios que les sean confortables; ya que esto reducirá la posibilidad de experimentar dolores musculares y lesiones. Lo ideal sería contar con la asesoría de un fisioterapeuta para diseñar sus rutinas al principio.

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María Laura Garcia

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