Cuando no te gusta tu trabajo, la respuesta podría lucir obvia, hay que cambiar. Sin embargo en la práctica no siempre ocurre así. Los apegos, temores y pensamientos limitantes evitan que tomes la decisión que tu corazón pide. ¿Qué hacer entonces? Tal vez aquí encuentres algunas respuestas.

¿Que es el trabajo para ti?

Hay muchas ideas negativas que nos han inculcado sobre trabajar. Recuerdo una muy antigua: el trabajo es tan malo que te pagan para que lo hagas. Así, muchas otras que pudieran haber influido en la forma como vemos el medio para ganarnos la vida. Este, se podría decir es un extremo, donde no se disfruta el trabajo y únicamente es una forma para subsistir. Asimismo, existen personas que trabajan con la idea de que es imposible prosperar si no he hace un sacrificio.

Pero también está la otra versión, donde el trabajo se percibe como un medio de realización personal, una oportunidad de usar esas habilidades que tenemos y que junto a los estudios o entrenamiento que pudiéramos haber tomado, nos sirvan para encontrar o un empleo o un negocio que nos dé la satisfacción de aportar y recibir una justa y gratificante remuneración por aquello que damos.

Hay también otra forma de verlo que tal vez pudiera ser el otro extremo, algo en lo que creo profundamente. Creo que Dios hizo el mundo maravilloso y Ella/Él es como un director de orquesta. Entonces puso dones en cada uno de nosotros, con aquello que era necesario en la tierra. Así, al usar nuestros talentos, estamos cumpliendo el contrato que nuestra alma hizo con Dios, entregando Su amor a través de nosotros en una forma de servicio. Además, el usar esos dones nos hace sentir muy felices y nos da un sentido de propósito. Se siente tan bien haciendo esta tarea, que podríamos ejecutarla sin cobrar. Desde mi punto de vista, trabajar de esta forma es lo ideal. Ahora, el desafío es encontrar una forma de usar esos talentos, en una propuesta que pueda ser remunerada.

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¿Se puede vivir de una pasión?

Si crees que cada uno de nosotros tiene una misión de vida y estás en la búsqueda de saber cual es la tuya, te doy dos pistas. La primera es que tienes un talento innato para ella. Eso no significa que no tengas que esforzarte para desarrollar maestría en el oficio, pero sí que te es naturalmente fácil. La segunda es que te apasiona hacer esa tarea. Así, puedes pasar horas y horas dedicada(o) a esa labor y se te pasa volando.

Hay muchos ejemplos que podemos usar para darnos cuenta de cómo la gente vive aquello que les apasiona: músicos, deportistas, chefs, etc.

Confucio sabiamente dijo: Elige un trabajo que te apasione y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida. Esta frase me encanta y puedo dar fe de que se puede vivir así, esa es mi experiencia.

¿Cómo encontrar ese trabajo que te apasiona?

Creo que todo inicia con el autoconocimiento. Saber lo que te gusta de ti, los talentos que tienes. Luego viene esa parte creativa de buscar una forma de producir dinero con tus dones. Ese es un proceso, que puede tomarte un tiempo, pero te aseguro que valdrá cada hora que dediques a crear esa forma de vida.

Si ahora no te complace lo que haces, no significa que debes salir corriendo a renunciar a tu empleo o cerrar tu negocio. Pero si puedes hacer un giro, revisar de a poco tu situación laboral y tomar las previsiones para que paso a paso hagas un cambio en dirección de ese trabajo ideal.

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El temor de un cambio

Puede ser que creas que eso de amar tu trabajo, disfrutarlo y ganar  buen dinero por esto es demasiado bueno, pero créeme que es posible.

Sin embargo, para llegar a ese lugar, vas a tener que lidiar con el miedo que puedes sentir al hacer ese cambio. A veces puedes sentir que es como un salto al vacío. En efecto da miedo, porque estas saliendo de lo conocido. Pero si tu corazón te dice que ese es el camino, con todo y tu miedo, ¡hazlo!

Puedes minimizar ese temor usando tu parte racional y tomando algunas previsiones. Por ejemplo, cuando decidí retirarme de la empresa privada, 6 meses antes empecé a hacer un fondo para que si en los primeros 6 meses de mi emprendimiento no podía producir nada, tuviera los recursos para mantenerme. No fue necesario usarlo, tuve éxito inmediatamente.

También vas a tener que lidiar con tus viejas ideas limitantes en cuanto al trabajo, a la riqueza, a la forma de ganar dinero. ¡Todo eso lo puedes cambiar!

Finalmente, creo que cuando estas haciendo el trabajo de Dios (que es cumplir tu propósito) esa Inteligencia Infinita es ni más ni menos que tu socio(a). Así que atrévete y confía.

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Carla Acebey-

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